Alcohol en gel: desde el campo hasta tus manos

Para elaborar alcohol en gel, el maíz y la caña de azúcar aportan el insumo para obtener el desinfectante. Y la soja, la glicerina para el efecto humectante.

La demanda creció abismalmente desde la aparición del coronavirus. Se llegan a pagar cantidades exorbitantes debido a los inescrupulosos que especulan con la enfermedad. Se está utilizando en todo el mundo. No es cierto que haya faltante. Sí que se incrementó muchísimo la demanda.
Ante ello, algunas farmacias lo guardan y solo lo entregan al mejor postor.
Un producto muy económico, que en tiempos de pandemia es más anhelado que el oro.
En Argentina se utilizan dos fuentes para elaborar los distintos tipos de alcohol etílico: la caña de azúcar y el maíz. En el caso del cultivo tropical, su producción está ligada a la fabricación de azúcar.
Un proceso que consiste en extraer la sacarosa del tallo de la planta, concentrarla y cristalizarla en los pequeños granos de azúcar. Durante este proceso queda un remanente de materia rica en azúcares que no es capaz de cristalizar, pero sí de fermentar. Esta sustancia, por su parecido a la miel se la denomina melaza, y es una de las materias primas para elaborar alcohol 96°.
Aproximadamente por cada tonelada de caña de azúcar que ingresa a un ingenio, se obtienen entre 100 y 110 kg de azúcar y unos 10 litros de alcohol de 96°.
La otra vía en los ingenios es destinar el jugo a la destilería. En este caso se sacrifica la producción de azúcar y pueden lograrse entre 70 y 80 litros de alcohol 96°.

En el caso del cereal, el proceso es un poco más complejo, ya que el azúcar se encuentra como almidón. Para que puede ser convertida en alcohol, antes debe descomponerse el almidón en sacarosa.
Una vez que el almidón se descompuso en sacarosa, el proceso continúa de forma similar al de la caña de azúcar, con la salvedad que se obtiene la burlanda como subproducto, un alimento con excelentes propiedades para la nutrición ganadera.
De una tonelada de maíz, se obtienen casi tres partes iguales de alcohol 96°, burlanda y dióxido de carbono. El alcohol 96°que se obtiene empleando caña de azúcar o maíz es el mismo.

Se producen en el país aproximadamente 1.350 millones metros cúbicos por año de etanol 96°. Casi el 90% se destina a la deshidratación para ser utilizados en mezclas con gasolina. 50 millones de litros aproximadamente se utilizan en la industria farmacéutica, 40 millones de litros a bebidas y el resto se reparte entre productos de limpieza, solventes y otros usos.

El alcohol medicinal es una de las calidades de alcohol 96° más refinadas. Según fuentes del sector, su costo en planta no difiere en gran medida del costo de otras calidades.
Sin embargo, el fraccionado puede llegar a duplicar el valor de alcohol. Al costo del envase, la tapa, y la mano de obra, se debe agregar el costo logístico y las amortizaciones de las inversiones en medidas de seguridad, que deben extremarse, pues el etanol es un combustible inflamable en extremo.
Se sabe y se dijo: el producto estrella de la cadena, que se ha ganado la popularidad en estos días es el alcohol en gel.
Su formulación lleva 70% de alcohol 96° calidad farmacopea y entre 2 y 2,5% de glicerina refinada, un subproducto de la producción de biodiesel que le otorga al desinfectante propiedades humectantes.
Los otros insumos son carbomer, en una proporción de 0,5% que cumple la función de desinfectante.
Además, lleva Trietanolamina para neutralizar el ph y agua desmineralizada, que cumple la función de reducir la evaporación del alcohol, proporcionando una acción más prolongada al tomar contacto con la piel.
La gelificación del alcohol solo tiene fines cosméticos, pues la acción bactericida la otorga el alcohol.
Como sea, todo el mundo quiere este producto. Y, una vez más: el cliente tiene razón.