La logística es el principal problema a resolver para mejorar la capacidad exportadora del país

«Llevar mercadería de Salta a Rosario es más caro que de Rosario a Vietnam», explicó gráficamente el presidente de la Cámara Argentina de la industria Aceitera y Centro de Exportadores de Cereales.
Se trata de Gustavo Idígoras quien dijo que el principal desafío para el país en materia de mejorar su capacidad exportadora es mejorar la logística.
Y amplió sus conceptos: «Hoy el transporte de Salta a Rosario es más caro que el transporte internacional de Rosario a Vietnam, por lo que se expulsa de mercado a esos productores».
Así de importante es el problema logístico que tiene el inmenso territorio de la República Argentina que afecta fundamentalmente a los productores del Noroeste y Noreste del país.
El gran tema que tenemos hoy es que el NOA y el NEA sigan activos en materia de producción de alimentos, sobre todo en cultivos y ganadería, porque son regiones muy fuertes y para que crezcan hay que ayudarlos.
El problema grave que tienen estas regiones es el costo del transporte, en relación a lo que pasa en otros países del mundo. “Hoy el transporte de Salta a Rosario es más caro que el transporte internacional de Rosario a Vietnam”, insistió el dirigente aceitero.
Por tal motivo esta cuestión expulsa del mercado a esos productores. Y cualquier suba de retenciones coloca a los productores de esas zonas en una situación muy difícil de sostenibilidad económica.
Por tanto, es importante que empiecen a funcionar los mecanismos de compensación para pequeños productores que dispuso la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, recientemente presentada por el nuevo gobierno nacional de Alberto Fernández y aprobada por el Congreso de la Nación.
Acerca de los movimientos que las nuevas autoridades realizaron en sus primero 45 días de gobierno Idígoras expresó: “Entendemos que el Gobierno tiene un objetivo redistributivo en el 2020 y de paliar los problemas de inseguridad alimentaria que hay.
Todos vamos a colaborar en ese sentido, pero creemos que el Gobierno y la política también tienen que hacer su propio esfuerzo y esa es la cuenta pendiente que tenemos en Argentina.”
Agregó que “se necesita un programa nacional de emergencia agropecuaria y de riesgo agropecuario. Eso es básico para que el productor pueda tener un plan de contingencia ante cualquier problema climático, que en Argentina está habiendo todos los años”.
Y, prosiguió: “En segundo lugar se necesita un plan de infraestructura y de logística: esto es importante para reducir los costos. Hay que recuperar el tren como mecanismo de transporte de granos. Y en tercer lugar se necesita un programa nacional de exportaciones. Hay que promover las exportaciones de manera mucho más agresiva, porque es la única salida que tiene el país”.
El dirigente explicó que «2019 fue el año de la primarización de las exportaciones. El crecimiento exportador del poroto de soja fue 262% en relación al año 2018.
En cambio el crecimiento de exportación de aceites de soja, es decir, producto procesado, fue del 4%. Esta primarización hay que revertirla».
Sostuvo que “las economías regionales agroindustriales como el algodón, el maní, el arroz, los vinos, las frutas frescas del NOA y las frutas finas de los valles patagónicos tienen una capacidad de creación de empleo y de exportación de manera exponencial y que no están siendo atendidas. Nuevamente, se necesita mejorar el tema de logística, que se transforma en el principal obstáculo para avanzar en ese sentido.
Si el Gobierno se decide, en un año podríamos ver un incremento muy importante en el nivel de empleo y de exportaciones de todas esas economías regionales, que representan territorialmente a nuestro país.
El año pasado, por ejemplo, se hizo la primera exportación de cerezas a China, pero son casos esporádicos que hay que ayudar y trabajar, para que sea una política integral del país y no un hecho aislado”, afirmó.
Volvió a repetir que “2019 fue el año de la primarización de las exportaciones y dijo que esta primarización hay que revertirla. El concepto de una política agroindustrial y exportadora integral es básico y hay que trabajar líneas de crédito y reintegros a la exportación cuanto más valor agregado tenga. Estos aspectos son básicos para tener una política agroindustrial competitiva, que incluya también a la bioenergía: el bioetanol y el biodiesel son también parte de este complejo”, dijo.
Habló también acerca de que en el campo hay actividades con riesgo de extinción explicó que “hay cultivos que, de acuerdo a la presión impositiva, pueden desaparecer en determinadas zonas”.
Dio el ejemplo el del girasol, y dijo que “para nosotros es una gran preocupación y lo hemos hablado con el nuevo Gobierno”.
Ocurre que el girasol tiene el 70% de producción en el NEA, pero tiene 700 kilómetros para llegar al puerto o a la industria aceitera. Ese girasol, con un derecho de exportación alto y sin reintegro y sin beneficio en materia logística, tiende a desaparecer en Argentina. Y es un cultivo con una demanda internacional fenomenal y un consumo local muy importante, porque hoy en todas las casas usan aceite de girasol para cocinar.
Al respecto dijo que hay que tener cuidado ya que «la capacidad ociosa se paga, más allá de que no la uses”.
Hoy toda la industria de alimentos y bebidas en Argentina tiene un 52% de capacidad ociosa y la aceitera un 42% de capacidad ociosa.
Y finalizó señalando en forma contundente que “la industria de alimentos en Argentina, no la está pasando bien”.