La mentira sobre el slogan “el campo somos todos”

La propaganda de las grandes corporaciones agropecuarias acerca de que “el campo somos todos”, no solamente es una falacia sino una verdadera injusticia. La utilizan para confundir y presionar al gobierno, y a gran parte de la sociedad. Hay muchos y diferentes “campos”.

La redistribución realizada por la gestión de Alberto Fernández acerca de las retenciones agropecuarias claramente beneficia a muchísimos sectores del agro y de la ganadería que la estuvieron pasando bastante mal en los últimos tiempos.

Los afectados son 14.484 productores de soja de más de mil toneladas, un sector de holgadas ganancias, frente a 40.406 productores de menor escala, a quienes se suman los de otros cultivos y economías regionales, los más castigados en los últimos años, que tendrán disminuciones de hasta el 50% ciento para diversificar la canasta exportadora.
“El campo somos todos”, pregonan los representes de las corporaciones agropecuarias en busca de empatía, algo que no practican tranqueras adentro. Y así, ponen en práctica esa desencajada medida de fuerza que vivimos en estos días.
“En el aceite de girasol, la harina de trigo o el maní, la disminución permitirá un ingreso adicional de entre 20 y 60 millones de dólares anuales para los exportadores”.
La nueva normativa incluye una reducción significativa en los derechos de exportación de 22 productos de las economías regionales, que abarcan 651 posiciones arancelarias. Esta mejora beneficia particularmente a regiones pampeanas, NEA, NOA y Patagónica.
El sector arrocero de Entre Ríos elogia las medidas
“No tenemos que decir nada, porque es lo que pedimos. A nosotros la respuesta nos conformó”, dijo el titular de la Federación de Entidades Arroceras de Entre Rios, Jorge Paolini.
«Pocas veces vas con el ministro de la Provincia y le planteas al gobierno nacional lo que necesita, y se termina consiguiendo», sostuvo Paolini.
Agregó que «lo que pidió el sector arrocero se traduce en los porcentajes que quedaron. A nosotros la respuesta nos conformó», concluyó.
Exportadores de carne porcina destacan la baja de retenciones
En la cadena porcina recibieron con beneplácito la rebaja de las retenciones para la carne de cerdo, de 9 a 5%, dispuesta por el Gobierno.
«Desde el Consorcio Argen Pork -que agrupa a empresas exportadoras- vemos como una medida muy positiva la baja de los derechos de exportación a las carnes porcinas.
Las exportaciones del sector vienen de un fin de año muy complicado dada la modificación de aranceles de importación ocurrida en el mercado ruso, y posterior crisis en el mercado chino, la cual todavía no ha finalizado», señaló Guillermo Proietto, gerente de Argen Pork.
«Si bien consideramos que el mercado chino lentamente recuperará actividad, la baja en las retenciones para los productos porcinos es una medida que nos ayudará a revitalizar exportaciones, fomentando el agregado de valor y el empleo que genera el sector», agregó el directivo.
Por su parte, el Grupo Exportador Porcino Argentino (GEPA), donde están empresas que representan el 75% de la carne porcina exportada, consideró que la medida representa un «aliciente».
«La medida es un aliciente para el crecimiento de las exportaciones de la carne porcina Argentina que ha demostrado ser un sector con muy buenas perspectivas y que puede aprovechar la coyuntura mundial generada por la Peste Porcina Africana (PPA)», agregó la agrupación.
La industria del maíz pisingallo felicitó al gobierno
La alícuota para la especialidad bajó de 9 a 5 por ciento. El sector exporta a más de 100 países y duplica el valor FAS del maíz común.
La Cámara de Procesadores y Exportadores de Maíz Pisingallo (CAMPI) celebró la decisión del gobierno nacional de establecer una alícuota al maíz pisingallo del 5% reconociendo el agregado de valor, la generación de empleo industrial de empresas Pymes argentinas y el carácter de economía regional del sector.
El Decreto 230/2020 establece una alícuota de derecho de exportación del 5% para todas las posiciones arancelarias del producto cuando anteriormente se encontraba en el 9%.
«Se trata de una industria consolidada que exporta a más de 100 países, da empleo directo a 1.250 personas y 2.500 de manera indirecta y cuenta con 51 plantas industriales radicadas en cinco provincias con fuerte impacto regional.
En su totalidad son PYMES nacionales que duplican el valor FAS de su insumo principal en base a la genética, la capacidad industrial, calidad y desarrollo de mercados internacionales», afirmaron desde Campi.
Y agregaron: «Esta capacidad agroindustrial fue posible en parte, debido al tratamiento diferencial que históricamente tuvo el maíz pisingallo respecto del maíz común, basado en el agregado de valor, que se expresa en un valor FOB que duplica al precio de la materia prima».