Mendoza comienza a cambiar: menos vino y más vacas

La provincia cuyana, conocida internacionalmente por la alta calidad de sus vinos, está incorporando un cambio relevante en su economía productiva.
En menos de 15 años la actividad ganadera de Mendoza creció un 1000%
Para que esto suceda se han hecho obras importantísimas para la ganadería en Mendoza así como los acueductos de Bowen-Canalejas y el de Monte Coman-La Horqueta, que está próximo a realizarse y van a ser claves para el futuro de esta actividad en la provincia
Hoy, la producción de ganado se desarrolla principalmente en el sur y en el Este de la provincia.
En 2005 habían 5.000 novillos en la provincia y hoy se producen 50 mil gracias una Ley de Fomento que busca incentivar el desarrollo de la actividad ganadera de cría, recría y engorde de ganado en tierras con derecho de riego mediante la utilización de las técnicas de pastoreo rotativo con encierres estratégicos de corral.
Hoy se consumen en la provincia cerca de 400 mil novillos, por lo que estas 50.000 cabezas ya representan haber superado el 12% pero con el objetivo es llegar por lo menos en 10 años cubrir el 30% de lo que consume la provincia, pero también hay demanda de carne en China.
La ganadería en las zonas de San Rafael y Alvear representa el 60% de la producción provincial.
Una a de las principales falencias que existía en la zona era la falta de acueductos, cuestión que se ha ido solucionando.
La calidad de la carne mendocina es igual a cualquier zona ganadera tradicional del país porque la provincia cuenta con la misma tecnología que otras partes.
El crecimiento de la ganadería bovina ha sido extraordinario: los productores se han tecnificado, tanto para reproducción como en recría. Hay mejoras en rolado y el Estado ha invertido en mucha infraestructura para mejorar.
Los números, en Mendoza muestran que entre 2002 y 2018, por lo menos se han sumado 100 mil cabezas de ganado.
Este crecimiento cercano a las 100 mil cabezas de bovinos contrasta con las más de 9.000 hectáreas de frutales que se perdieron.
Hay una sensación dando vueltas en el termómetro agropecuario que señala que Mendoza estaría a las puertas de un cambio productivo.
La ganadería bovina viene ganando espacio -entre 2002 y 2019 sumó más de 100 mil cabezas- en tanto que la fruticultura, con la vitivinicultura al frente, perdió un poco más de 9.000 hectáreas en los últimos 16 años.
Los números que llaman la atención son los del caso de la hacienda bovina, que ha tenido mucho auge en los números nacionales.
El censo muestra que hay bajas tanto en terneros y terneras de menos de un año como en vaquillonas. Sin embargo, crece la cantidad de cabezas en novillitos de entre 1 a 2 años y prácticamente se duplica la cantidad de vacas.
Los datos agrícolas del censo del Indec respaldan el escenario descripto: en 2002 habían 15.792 hectáreas implantadas con forrajeras perennes y 3.188 hectáreas con forrajeras anuales, mientras que este año los números ascienden a 29.733 y 4.939 hectáreas respectivamente.
En total, la superficie de cultivos forrajeros se incrementó un 83% en el período analizado.
De acuerdo al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), las pasturas perennes se constituyen principalmente de alfalfa y su principal destino es la alimentación de animales. En menor medida, se usa para la recuperación de la fertilidad del suelo cultivable.
Por lo tanto, el aumento en la cantidad de hectáreas con explotaciones forrajeras condice con un escenario de crecimiento en la ganadería provincial.
Mientras esto aumenta, cae la producción de frutales. Los viñedos pierden espacio: resignaron 9.847 hectáreas entre 2002 y 2018, pasando de 203.198 a 193.350 hectáreas en el transcurso de los 16 años.