«Vinos orgánicos desde la Argentina hacia el mundo»

Un grupo de bodegas mendocinas creó una asociación para exportar en conjunto y posicionar sus productos en el exterior.

Es que la calidad del vino argentino es muy bien evaluada en el mundo.

Lo interesante, en este caso es que todas las bodegas que integran esta asociación elaboran sus vinos bajo normas orgánicas certificadas, una cualidad cada vez más demandada en los mercados desarrollados.

Los principios, tanto de la viticultura como de la agricultura biodinámica en general, están basados en un concepto filosófico y práctico conocido como antroposofía, desarrollado a comienzos del siglo XX por el filósofo austríaco Rudolf Steiner, que trata de entender la naturaleza desde el punto de vista energético, ecológico y espiritual».

Todas sus prácticas agrícolas tienden a aumentar la fertilidad de la tierra, estimulando la vida del suelo y los procesos que intensifican la biodiversidad y la formación de humus.

Esto se realiza con técnicas de cultivo que incorporan materia orgánica (compost, abonos verdes, cercos vivos, rotaciones de cultivos, etc.), integrando a los cultivos el componente animal (generando sistemas mixtos agrícola-ganaderos) y preservando espacios para la fauna y flora nativa incorporados a las áreas de producción.

Así, el objetivo es que la producción sea autosustentable y reduzca los agregados externos. Para eso, se crían vacas y ovejas para el estiércol, se compostan los residuos de poda, no se usan agroquímicos sino preparados dinamizados similares a los homeopáticos y se trabaja la viña siguiendo un calendario astral, con fechas de poda, cosecha y fertilizaciones establecidas por las constelaciones.

Con las certificaciones pertinentes este grupo de bodegas tiene como mercados principales a Europa, Estados Unidos y Brasil. Este año el grupo logró que todas las empresas cerraran operaciones de exportación gracias a misiones comerciales realizadas en Dinamarca, el Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Estados Unidos y Brasil.

El valor agregado

Un 2% de lo que se produce en forma orgánica en Argentina se consume localmente, pero la tendencia mejora. El desconocimiento y los precios limitan el auge.

Pese a los beneficios para la salud que implica el consumo de alimentos orgánicos, su difusión es limitada y cuesta incorporarlos a la vida cotidiana.

Nuestro país tiene una larga historia como productor de orgánicos, de hecho ostenta el segundo lugar a nivel global en lo que a ventas externas de esos productos se refiere.

Es buscado como proveedor, pero también es largo el camino que debería emprender para conseguir sumar valor.

Argentina tiene un valor intrínseco como productor de orgánicos y es reconocido en el mundo, a pesar de que exportamos como materia prima, a la vez tiene una brecha muy interesante para exportar con valor agregado.

Estos productos de por sí ya tiene un valor agregado por tratarse de algo diferenciado, con un campo muy amplio para crecer, en particular desde las economías regionales.

En la Unión Europea el consumo de alimentos de origen orgánico alcanza al 3 por ciento y en los Estados Unidos representa el 12 por ciento, mientras que en la Argentina no llega al 2 por ciento, pero con un crecimiento exponencial.

En India también se observa un aumento del consumo de alimentos orgánicos y, el mercado asiático muestra cada vez más interés.