Bovinos, porcinos y ovinos son los únicos productos que gozan de una buena actualidad
Crecen las exportaciones pero también las importaciones.
El panorama de las economías regionales argentinas sigue siendo heterogéneo y, en muchos casos, preocupante. Así lo indica el “Semáforo de Economías Regionales” publicado por Coninagro, que analiza mensualmente el estado de 19 actividades productivas a partir de tres componentes: el negocio (relación entre precios y costos), el productivo (área sembrada, stock y producción) y el mercado (exportaciones, importaciones y consumo interno).
En el relevamiento de junio, siete actividades quedaron en rojo, evidenciando un deterioro generalizado de su rentabilidad. Este grupo incluye a yerba mate, arroz, papa, peras y manzanas, vino y mosto, cítricos dulces y mandioca, las cuales enfrentan precios atrasados en comparación con la inflación y un fuerte incremento de los costos. En estas economías, el componente negocio está fuertemente dañado, lo que afecta tanto la capacidad de inversión como la sostenibilidad del empleo y el arraigo rural.
Por el contrario, sólo tres actividades se ubicaron en verde: bovinos, porcinos y ovinos. En estos casos, los precios han evolucionado por encima de la inflación, lo que mejora los márgenes y permite proyectar cierta estabilidad. A ello se suma un desempeño positivo en la producción y, sobre todo, un aumento sustancial en las exportaciones, en algunos casos de más del 200%.
Las nueve actividades restantes quedaron en amarillo, es decir, sin cambios significativos ni hacia la mejora ni hacia la caída. Estas incluyen a sectores como algodón, aves, forestal, granos, hortalizas, leche, maní, miel, tabaco, que se mantienen en una zona intermedia, con señales mixtas y alta incertidumbre.
Detrás de los colores: un repaso actividad por actividad
Uno de los sectores más castigados es el arroz, cuyo precio cayó 28% interanual, muy por debajo de la inflación (43,5%), mientras que sus costos apenas disminuyeron. A pesar de haber aumentado la producción y haber registrado un fuerte salto en exportaciones (+200%), la rentabilidad sigue comprometida. Algo similar ocurre con la yerba mate, cuyos precios retrocedieron 9% interanual, en un contexto donde los costos aumentaron y el consumo apenas creció.
El sector vitivinícola también se encuentra en rojo: con precios que subieron apenas 6% interanual, el consumo interno bajó un 11% y las importaciones crecieron más del 100%, lo que presiona aún más sobre la rentabilidad local. Las peras y manzanas también enfrentan un panorama adverso: caída de precios, producción estancada y un mercado interno que no tracciona.
En el otro extremo, los porcinos muestran una recuperación sólida: precios interanuales 76% por encima del año anterior (superando con holgura a la inflación), aumento en stock y producción, y un salto del 485% en exportaciones. En los ovinos, el precio creció un 89% y las exportaciones un 206%, mientras que las importaciones cayeron un 46%. Los bovinos también exhiben un comportamiento similar, aunque con una ligera baja en el stock ganadero y una caída en el consumo de carne.
Dentro del grupo intermedio, el algodón presenta una paradoja: aunque el área sembrada creció 12%, la producción cayó 20% y los precios están lejos de seguir el ritmo inflacionario. En hortalizas, la situación es delicada: caída del 30% en precios y del 37% en exportaciones, mientras que las importaciones crecieron 200%, afectando al productor nacional.
Exportaciones: alivio con matices
En general, el componente mercado muestra algunos signos positivos, con aumentos considerables en las exportaciones en varias actividades. Sectores como maní (+73%), miel (+24%), leche (+58%), tabaco (+113%) y forestal (+115%) se beneficiaron del comercio exterior, aunque en la mayoría de los casos también crecieron las importaciones, lo que genera presión sobre la competencia local y achica márgenes.
El caso de los granos es paradigmático: aunque el área sembrada aumentó y se espera una cosecha 5% superior, los precios siguen muy por debajo de la inflación y los costos, lo que deja a los productores con rentabilidad ajustada. Aun así, las exportaciones del complejo crecieron un 75%, lo que constituye un dato positivo dentro de un panorama desafiante.
