Desarrollan suplementos a partir del residuo de la aceituna
Un proyecto científico convierte el alperujo, principal residuo del aceite de oliva, en un suplemento natural para aves y porcinos que mejora nutrición animal
En la producción de aceite de oliva, gran parte del fruto no termina en la botella. Tras la extracción del aceite queda el alperujo, un subproducto que concentra cerca del 80 % de la aceituna procesada. En regiones olivícolas como San Juan, este residuo se acumula en grandes volúmenes: cada año se generan entre 60 y 100 mil toneladas.
Durante mucho tiempo fue considerado simplemente un descarte del proceso industrial. Sin embargo, detrás de ese material oscuro y húmedo se esconde un componente valioso: una parte importante de los compuestos fenólicos de la aceituna, conocidos por sus propiedades antioxidantes, permanece allí incluso después de producir el aceite.
Ese dato fue el punto de partida para que investigadores y una empresa incubada en los Nodos de Innovación Cuyo e IncuVA del INTA se propusieran algo diferente: recuperar esos compuestos y transformarlos en un insumo útil para la producción animal.

Se diseñó un suplemento nutricional destinado a aves y porcinos, capaz de incorporar esos compuestos a la alimentación animal (inta)
Antioxidantes naturales para la alimentación animal
El trabajo fue impulsado por Manuel Rodríguez Márquez, investigador del Conicet, y Pablo Monetta, del INTA San Juan, quienes identificaron el potencial del alperujo como fuente de antioxidantes naturales.
“Detectamos que la mayor parte de los antioxidantes naturales quedaba en el residuo. Ese hallazgo abrió la posibilidad de aprovecharlo de manera productiva”, explicó Rodríguez.
A partir de esa observación se diseñó un suplemento nutricional destinado a aves y porcinos, capaz de incorporar esos compuestos a la alimentación animal. El producto se presenta en formato líquido y en polvo, lo que permite incorporarlo tanto al agua de bebida como a las raciones sólidas.
Las evaluaciones realizadas indicaron mejoras en la absorción de nutrientes y en la respuesta general de los animales. Además, se observaron efectos positivos asociados al fortalecimiento del sistema inmune y una menor necesidad de utilizar antibióticos y complejos vitamínicos, junto con mejoras en las propiedades de la carne y de los huevos.
Un trabajo conjunto entre ciencia y producción
El desarrollo fue posible gracias a una articulación amplia entre instituciones científicas, organismos públicos y establecimientos productivos. Los primeros ensayos se realizaron en instalaciones experimentales del INTA en San Juan, donde se ajustaron los procesos para obtener el concentrado fenólico.
Luego se sumaron otras unidades del organismo,institutos internacionales y universidades, que aportaron capacidades técnicas específicas. También participaron establecimientos avícolas y porcinos que probaron el suplemento en condiciones productivas reales.
De residuo industrial a recurso productivo
Según Rodríguez, comenzar por la alimentación animal fue una decisión estratégica. “Decidimos empezar por la alimentación animal porque representa un mercado enorme y con gran demanda de productos naturales. Luego avanzaremos con otros destinos como alimentación humana, nutracéutica y cosmética”, señaló.
El desarrollo permite abordar dos desafíos al mismo tiempo. Por un lado, aprovechar un residuo abundante de la industria olivícola. Por otro, ofrecer a los sistemas productivos intensivos una alternativa natural que fortalece la nutrición animal.
Actualmente el proyecto avanza en las etapas de registro, acondicionamiento del producto y preparación para su salida al mercado, con el acompañamiento técnico del INTA.
En ese recorrido, el alperujo —durante años visto solo como un descarte— comienza a adquirir un nuevo significado dentro de la cadena olivícola: el de un recurso capaz de generar valor, conocimiento y nuevas oportunidades productivas.

