El stock bovino volvería a expandirse en la segunda mitad del año
Todo indica que la fase de liquidación del ciclo ganadero va quedando atrás y de acá en más la incógnita será la magnitud del incremento del stock al 31 de diciembre próximo.
Los nacimientos en el 2026 no registrarían un aumento notable, debido al limitado número de vientres con que se reinicia este nuevo ciclo ganadero, la caída de la faena es tal (1,2 a 1,4 millones de cabezas anuales) que permite anticipar que las existencias ganaderas a diciembre próximo registrarían una recuperación, que hoy podría estimarse -muy provisoriamente- entre 300 mil y 500 mil cabezas.
En el primer semestre del año la faena totalizaría los seis millones de cabezas, un 9 por ciento menos que el año pasado, mientras que la producción de carne mostraría una caída de sólo el 6,8 por ciento, debido al incremento en el peso medio de faena, que llega en los primeros seis meses a los 238 kilogramos, un récord.
Hay menos terneros y más novillos en los feedlots y hay recrías más largas y estadías en los corrales más prolongadas, lo que determina que hoy todas las categorías (terneros, vacas, vaquillonas, novillos y novillitos) se estén faenando con un peso de carcasa de entre 8 y 15 kilos más alto que dos años atrás.
La participación de las hembras en la faena de junio, un 45,5 por ciento, es la más baja de los últimos cinco años y se ubica exactamente en el promedio para el mes de junio de los años 2002-2025, y en el puesto número 12 en el ránking -para el sexto mes del año- de dicho período.
El destete 2026 se ubicaría en los 14,3 millones de terneros, levemente por debajo de los dos años previos, y la faena caería este año a 12,2 – 12,4 millones de cabezas, un 9 por ciento por debajo del año pasado.
La producción de carne (la oferta de carne) sería de 2,9 millones de toneladas, con una exportación de unas 870 mil toneladas (por valor de U$S 4.600 millones) y un consumo de 42 – 43 kilos per cápita.
También en el 2026, y de acuerdo a la tendencia de los primeros seis meses del año, la faena de vacas caería un 10 por ciento, la de vaquillonas un 10,5 por ciento, la de novillos un 5,5 por ciento y la de novillitos un 7 por ciento.
Es probable que el peso medio de faena en los próximos meses siga creciendo, aunque a un ritmo más moderado que el último año, y que el índice de destete (relación ternero/vaca) también se incremente marginalmente.
Con una pérdida preñez-destete estimada en el 11 por ciento, la actual relación ternero/vaca cercana al 70 por ciento equivaldría a una preñez del 81 – 82 por ciento, que en las precarias condiciones en las que se maneja más de la mitad del rodeo de cría nacional parece, en el corto plazo, difícil de mejorar.
Las importaciones de carne vacuna, que se vienen acelerando, podrían participar este año en el 2,5 – 3 por ciento del consumo local.
En los próximos meses, con los frigoríficos brasileños habiendo agotado la cuota china y habiendo perdido eventualmente el mercado de la Unión Europea, podríamos tener importaciones récord de Brasil, donde se espera una sobreoferta de ganado y donde la hacienda y la carne valen un 25 por ciento menos que en nuestro país.
Nos dicen importadores y distribuidores de esa carne, que los cortes provenientes de Brasil -que compiten básicamente por precio- son de una calidad razonable y son aceptados por el público, igual que en el mercado uruguayo, donde la carne traída de Brasil y Paraguay es plenamente aceptada por los consumidores.
