6 octubre, 2026

El Niño pierde intensidad

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Cambia el escenario de lluvias para la campaña agrícola

El calentamiento del Pacífico que llegó a proyectarse como un evento «muy fuerte» comienza a moderarse. Desde la BCR advierten que, si la tendencia se confirma, habrá que revisar las proyecciones de precipitaciones para octubre, noviembre y diciembre.

 El escenario climático para los próximos meses vuelve a cambiar. La intensidad prevista del fenómeno El Niño, que durante los últimos meses llegó a proyectarse en niveles excepcionalmente altos, comenzó a bajar en las últimas actualizaciones y podría pasar de un evento «muy fuerte» a uno «fuerte». El cambio resulta particularmente relevante para el agro argentino porque las primeras señales de la primavera no están mostrando las lluvias que se esperaban de acuerdo con el fuerte calentamiento del Pacífico. Según el análisis de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), septiembre termina en general con precipitaciones por debajo de las medias históricas en la región pampeana. La falta de agua comienza a generar preocupación por el potencial de los cultivos de trigo y por el avance de la siembra de maíz.

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Un Niño fuerte, pero sin el impacto esperado

La temperatura superficial del Pacífico presenta actualmente una anomalía de 2,2 °C, de acuerdo con el informe de la NOAA del 28 de septiembre. El valor se ubica por encima del umbral asociado a un Niño fuerte y se acerca al rango de un evento muy fuerte. Sin embargo, el comportamiento de las lluvias en Argentina no está acompañando esa señal oceánica. «El Niño no está teniendo efecto en Argentina«, señaló Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR. Según explicó, una circulación fría de origen polar que se volvió persistente desde la Patagonia está condicionando el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país. El especialista también señaló que una anomalía fría sobre el Atlántico, asociada a la corriente de Malvinas, limita otro de los posibles aportes de humedad hacia el territorio argentino. El resultado es un escenario que desconcierta al sector: hay un Pacífico fuertemente calentado, pero la humedad no está llegando a la región pampeana en la magnitud que se esperaba.

El resultado es un escenario que desconcierta al sector: hay un Pacífico fuertemente calentado, pero la humedad no está llegando a la región pampeana en la magnitud que se esperaba.

Las proyecciones bajaron en apenas dos meses

El cambio se observa con claridad en los modelos de pronóstico. En julio, las proyecciones llegaron a mostrar anomalías de hasta 4,26 °C en los valores no corregidos estadísticamente por la NOAA. En agosto, las curvas mostraban valores cercanos a 4 °C, mientras que en septiembre descendieron a aproximadamente 3,25 °C.

El Niño pierde intensidad y cambia el escenario de lluvias para la campaña agrícola

Para GEA/BCR, esta reducción resulta significativa porque el fenómeno había llegado a ser considerado potencialmente excepcional, con valores que podían superar registros históricos de las últimas décadas. Ahora, la proyección corregida estadísticamente para diciembre también muestra un descenso: el escenario utilizado anteriormente contemplaba un pico de 2,4 °C, mientras que las últimas estimaciones ubican la anomalía en torno a 2 °C. Si esta tendencia continúa, El Niño podría dejar de ser considerado un fenómeno muy fuerte y quedar en el límite de la categoría fuerte.

¿Qué significa para las lluvias de la primavera?

El cambio de intensidad no significa que Argentina vaya a atravesar necesariamente una primavera seca. De acuerdo con Elorriaga, octubre, noviembre y diciembre todavía podrían registrar acumulados superiores a las medias históricas, pero la magnitud del exceso de lluvias que se proyectaba inicialmente debería ser revisada. Las estimaciones anteriores de GEA/BCR contemplaban precipitaciones aproximadamente 30%, 70% y 90% por encima de las medias para octubre, noviembre y diciembre, respectivamente. Con las nuevas proyecciones, esos valores podrían ser significativamente menores y deberán ser recalculados cuando se incorporen los nuevos datos observados. Para el sector productivo, la diferencia no es menor. Un escenario de lluvias moderadamente superiores a la media es muy diferente de uno con excesos hídricos generalizados.

El agua empieza a ser un factor de preocupación

Mientras los modelos ajustan sus pronósticos, el campo enfrenta una situación concreta: el agua empieza a faltar. Las lluvias de septiembre terminarían por debajo de los valores normales en buena parte de la región pampeana. Esto genera preocupación por el mantenimiento del potencial de los cultivos de trigo y por las condiciones necesarias para avanzar con la siembra de maíz. El último episodio de tormentas dejó registros importantes en sectores del norte y centro de Buenos Aires, además de eventos fuertes en algunas localidades de Córdoba y otras regiones. Sin embargo, la distribución fue irregular y amplias zonas productivas continuaron sin recibir los aportes esperados. La variabilidad también quedó reflejada en los propios pronósticos: antes del último evento, las previsiones llegaron a cambiar hasta cuatro veces, una señal de la elevada inestabilidad atmosférica que atraviesa la región.

El Niño no es la única variable

Uno de los principales mensajes del análisis de GEA/BCR es que no alcanza con mirar la temperatura del Pacífico para anticipar el comportamiento de las lluvias argentinas. La dinámica atmosférica involucra múltiples factores y puede modificar sustancialmente la respuesta que se espera de un determinado fenómeno oceánico. En este caso, la persistente circulación fría proveniente de la Patagonia aparece como uno de los principales factores que están condicionando el ingreso de humedad. Elorriaga remarcó que esta situación no había sido contemplada en los escenarios iniciales y que su persistencia podría modificar las perspectivas para la primavera.

En este caso, la persistente circulación fría proveniente de la Patagonia aparece como uno de los principales factores que están condicionando el ingreso de humedad.

Octubre será un mes clave

La próxima actualización de los valores realmente observados de temperatura superficial del Pacífico, prevista para los primeros días de octubre, será determinante para evaluar cuánto se modificó finalmente la intensidad del fenómeno. Si los nuevos datos confirman la tendencia descendente, GEA/BCR deberá recalcular sus proyecciones de precipitaciones para el último trimestre del año. El escenario seguiría contemplando lluvias por encima de las medias, pero con una magnitud potencialmente menor a la estimada hasta ahora. Para el agro argentino, el interrogante deja de ser solamente si habrá un Niño fuerte y pasa a ser otro: cuánto de ese calentamiento del Pacífico logrará traducirse efectivamente en lluvias sobre las principales regiones productivas del país. Después de varios meses en los que el escenario estuvo dominado por la expectativa de un «Niño histórico», la primavera comienza con una señal diferente: hay calentamiento en el Pacífico, pero el agua todavía no está llegando al campo en la cantidad esperada.

Fuente: Revista Chacra

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