Cómo huir del Niño en las próximas vacaciones
Por Soledad Vallejos
Antes de comprar los pasajes a Brasil, la familia Leone fue directo a la fuente que desde hace un tiempo resuelve casi todas sus dudas. Tenían en mente el nordeste brasileño, pero le consultaron a la inteligencia artificial si El Niño podía arruinar las vacaciones en esa zona. La respuesta, que llegó en pocos segundos, fue tranquilizadora. “Sacamos los pasajes a Recife para la segunda quincena de enero. Elijo creer”, dice a media sonrisa Luciana Leone, diseñadora gráfica y madre de Violeta, de 7 años. Desde que los pronósticos empezaron a anticipar un verano con más lluvias y la posibilidad de eventos extremos, la pregunta sobre cómo escapar de este fenómeno climático se convirtió en un tema de conversación obligado. En las agencias de viajes, además, aseguran que las familias con hijos, que en su mayoría tienen las fechas atadas al calendario escolar, son las que más rápido reaccionan. Mientras el sur de Brasil, la costa atlántica y el Litoral concentran las perspectivas menos alentadoras, el nordeste brasileño, provincias del norte argentino y las costas patagónicas empiezan a perfilarse como posibles destinos de refugio. Y el clima, como nunca antes, es un factor determinante. “No recuerdo un verano en que el pronóstico pesara tanto en la conversación con el cliente, incluso aparece antes que el precio —advierte Martín Lan, socio fundador de la agencia Lan y Kramer— . Sin ir más lejos, esta semana una familia que tenía todo listo para viajar a Florianópolis nos pidió cotizar Maceió para las mismas fechas”. La consulta a la IA tampoco es excepcional. Según Despegar, alrededor del 45% de sus usuarios interactúan de forma recurrente con Sofía, su asistente virtual de viajes, que procesa más de tres millones de chats por mes. Si se le pide un destino para huir de El Niño, Sofía propone alternativas como Salta o Bariloche, pero no promete nada.“No se puede garantizar buen tiempo. El Niño puede modificar los patrones de lluvia y aumentar la variabilidad, especialmente en el sur de Brasil y Uruguay durante el verano”, responde.

La inquietud tiene fundamento. De acuerdo con los especialistas consultados por LA NACION, este episodio climático podría ser el más potente desde que comenzaron los registros modernos. “Históricamente, la señal más fuerte de El Niño sobre la Argentina se da entre octubre y diciembre, pero este evento está llegando a su pico justo en el arranque del verano”, explica el meteorólogo Mauricio Saldívar, integrante de la plataforma Meteored. Según sus mediciones, diciembre asoma como el mes de precipitaciones más generalizadas, enero mantendría excesos sobre el norte del Litoral y el centro del país -con entre 30 y 50 milímetros por encima de lo normal en Cuyo y La Pampa- y febrero seguiría tan lluvioso como enero. “Para el que viaja, esto se traduce en más días nublados y con lluvia que en un verano típico, y en una alta probabilidad de tormentas fuertes. Aun así, habrá ventanas de calor y sol entre episodio y episodio —asegura Saldívar, que trabajó más de 20 años en el Servicio Meteorológico Nacional—. Además, que este Niño sea récord en el océano [por la temperatura del agua] no significa que vaya a ser récord en impactos. Un Niño histórico no es igual a una inundación histórica”.
Cómo impacta en la Argentina
Probabilidad de que la precipitación acumulada entre octubre y diciembre de 2026 esté por encima o por debajo de lo normal
70%+60%50%40%40%50%60%70%+
Más secoCercano a lo normalMás lluvioso
Impacto general
En la mayor parte del territorio hay entre 30% y 70% de probabilidades de más precipitaciones, incluso mediante eventos extremos. En cambio, zonas del noroeste, la Patagonia andina y Tierra del Fuego tienen hasta 50% de posibilidades de sequía.
NEA
La zona con mayor probabilidad de lluvias abarca Misiones, Corrientes, parte de Chaco y Santa Fe, donde las máximas históricas alcanzan los 260 milímetros en un evento. El mes pasado ya se registraron precipitaciones superiores a lo normal.
Cuyo
Es la segunda región con mayor probabilidad. Las provincias de San Juan y Mendoza sufren una sequía desde 2010, por lo que las nevadas extraordinarias podrían llevar beneficios a mediano plazo, pese a afectar caminos e infraestructura. Las máximas históricas diarias no superan los 90 milímetros.
Patagonia
Neuquén y Río Negro son las provincias patagónicas con mayor probabilidad de lluvias, con zonas de Chubut y Santa Cruz también expuestas. Los máximos históricos van de 40 a 250 milímetros.
Centro
Buenos Aires y la región centro son más vulnerables a la mayor probabilidad de lluvias debido a la alta concentración de población y actividades productivas. Las precipitaciones pueden superar los 250 milímetros en un evento extremo, aunque este año aún no alcanzaron esos máximos.
NOA
Esta región es de las pocas que tiene un pronóstico de baja precipitación y ya se observa en los registros. De marzo a septiembre no hubo precipitaciones diarias sustanciales. De hecho, no superaron los 20 milímetros.
Fuente: NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Las zonas en gris indican una probabilidad más cercana a las condiciones normales
Dónde pegará más fuerte El Niño
El mapa de riesgo tiene un epicentro claro. “En el sur de Brasil, el este de Paraguay, Uruguay, la Mesopotamia, el Litoral, Santa Fe y el norte y el este de Buenos Aires puede esperarse una mayor cantidad de precipitaciones, especialmente de noviembre hasta mediados de abril, con eventos de lluvias torrenciales de 100 milímetros o más en un día —señala Juan José Neiff, investigador principal del Conicet y exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal)—. Habrá, además, un impacto fuerte en el turismo de las playas de los ríos Paraná y Uruguay y de sus afluentes”. Las crecidas ya tienen efectos visibles en la región. El circuito de la Garganta del Diablo en el Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva y la preocupación se extiende en la zona. “Si el Paraná y el Uruguay suben de manera sostenida, los balnearios, las bajadas de embarcaciones y los campings ribereños casi con seguridad tendrán restricciones, ya sea por menos playa o por zonas anegadas. Si el plan es de río, en Colón, Federación o en las playas correntinas y santafesinas, yo reservaría con flexibilidad”, dice Saldívar. Para la costa atlántica, los expertos prevén un verano más húmedo que lo habitual, aunque lejos de lo catastrófico. Esto no implica una temporada perdida, insisten, pero sí más días grises, más tormentas y menos jornadas de playa. En Mar del Plata, el sector turístico apuesta a que lo peor pase antes del verano. “Lo que nos informan es que la costa bonaerense no va a ser tan golpeada. Vamos a tener algunas lluvias intermitentes, con un poco más de intensidad que en otras temporadas, pero no creo que haya una anomalía grande”, dice Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (Cebra). Pedro Mazza, meteorólogo marplatense, pide no atribuirle a El Niño cada tormenta de la temporada. En una situación normal, repasa Mazza, Mar del Plata suele tener entre seis y siete eventos de fuertes lluvias por mes durante el verano. “Esta vez, esos episodios probablemente sean más intensos si consigue llegar el aire húmedo que va a sobrar sobre la Mesopotamia y el sur de Brasil, algo que habrá que evaluar semana tras semana”, argumenta el especialista, más conocido en los medios como El Señor del Tiempo. Para el meteorólogo, la ciudad tiene además sus propias ventajas frente al fenómeno: “Quienes viven en lugares donde el tiempo se torna muy caluroso y húmedo, difícil para descansar, buscan confort climático. La presencia de un mar frío cercano modera muchísimo la temperatura en una franja estrictamente costera”. Nelson Valimbri, dueño del Golf Club Cariló, muestra expectativa y cautela. “La costa depende mucho del clima. Las reservas van más o menos al ritmo del año pasado y los prestadores tratamos de tocar lo menos posible las tarifas. Quien más ajustó, ajustó un 30%, y la media está en torno al 15%”, afirma.
Por Soledad Vallejos
30 de octubre de 2026
Antes de comprar los pasajes a Brasil, la familia Leone fue directo a la fuente que desde hace un tiempo resuelve casi todas sus dudas. Tenían en mente el nordeste brasileño, pero le consultaron a la inteligencia artificial si El Niño podía arruinar las vacaciones en esa zona. La respuesta, que llegó en pocos segundos, fue tranquilizadora. “Sacamos los pasajes a Recife para la segunda quincena de enero. Elijo creer”, dice a media sonrisa Luciana Leone, diseñadora gráfica y madre de Violeta, de 7 años. Desde que los pronósticos empezaron a anticipar un verano con más lluvias y la posibilidad de eventos extremos, la pregunta sobre cómo escapar de este fenómeno climático se convirtió en un tema de conversación obligado. En las agencias de viajes, además, aseguran que las familias con hijos, que en su mayoría tienen las fechas atadas al calendario escolar, son las que más rápido reaccionan. Mientras el sur de Brasil, la costa atlántica y el Litoral concentran las perspectivas menos alentadoras, el nordeste brasileño, provincias del norte argentino y las costas patagónicas empiezan a perfilarse como posibles destinos de refugio. Y el clima, como nunca antes, es un factor determinante. “No recuerdo un verano en que el pronóstico pesara tanto en la conversación con el cliente, incluso aparece antes que el precio —advierte Martín Lan, socio fundador de la agencia Lan y Kramer— . Sin ir más lejos, esta semana una familia que tenía todo listo para viajar a Florianópolis nos pidió cotizar Maceió para las mismas fechas”. La consulta a la IA tampoco es excepcional. Según Despegar, alrededor del 45% de sus usuarios interactúan de forma recurrente con Sofía, su asistente virtual de viajes, que procesa más de tres millones de chats por mes. Si se le pide un destino para huir de El Niño, Sofía propone alternativas como Salta o Bariloche, pero no promete nada.“No se puede garantizar buen tiempo. El Niño puede modificar los patrones de lluvia y aumentar la variabilidad, especialmente en el sur de Brasil y Uruguay durante el verano”, responde.

La inquietud tiene fundamento. De acuerdo con los especialistas consultados por LA NACION, este episodio climático podría ser el más potente desde que comenzaron los registros modernos. “Históricamente, la señal más fuerte de El Niño sobre la Argentina se da entre octubre y diciembre, pero este evento está llegando a su pico justo en el arranque del verano”, explica el meteorólogo Mauricio Saldívar, integrante de la plataforma Meteored. Según sus mediciones, diciembre asoma como el mes de precipitaciones más generalizadas, enero mantendría excesos sobre el norte del Litoral y el centro del país -con entre 30 y 50 milímetros por encima de lo normal en Cuyo y La Pampa- y febrero seguiría tan lluvioso como enero. “Para el que viaja, esto se traduce en más días nublados y con lluvia que en un verano típico, y en una alta probabilidad de tormentas fuertes. Aun así, habrá ventanas de calor y sol entre episodio y episodio —asegura Saldívar, que trabajó más de 20 años en el Servicio Meteorológico Nacional—. Además, que este Niño sea récord en el océano [por la temperatura del agua] no significa que vaya a ser récord en impactos. Un Niño histórico no es igual a una inundación histórica”.
Cómo impacta en la Argentina
Probabilidad de que la precipitación acumulada entre octubre y diciembre de 2026 esté por encima o por debajo de lo normal
70%+60%50%40%40%50%60%70%+
Más secoCercano a lo normalMás lluvioso
Impacto general
En la mayor parte del territorio hay entre 30% y 70% de probabilidades de más precipitaciones, incluso mediante eventos extremos. En cambio, zonas del noroeste, la Patagonia andina y Tierra del Fuego tienen hasta 50% de posibilidades de sequía.
NEA
La zona con mayor probabilidad de lluvias abarca Misiones, Corrientes, parte de Chaco y Santa Fe, donde las máximas históricas alcanzan los 260 milímetros en un evento. El mes pasado ya se registraron precipitaciones superiores a lo normal.
Cuyo
Es la segunda región con mayor probabilidad. Las provincias de San Juan y Mendoza sufren una sequía desde 2010, por lo que las nevadas extraordinarias podrían llevar beneficios a mediano plazo, pese a afectar caminos e infraestructura. Las máximas históricas diarias no superan los 90 milímetros.
Patagonia
Neuquén y Río Negro son las provincias patagónicas con mayor probabilidad de lluvias, con zonas de Chubut y Santa Cruz también expuestas. Los máximos históricos van de 40 a 250 milímetros.
Centro
Buenos Aires y la región centro son más vulnerables a la mayor probabilidad de lluvias debido a la alta concentración de población y actividades productivas. Las precipitaciones pueden superar los 250 milímetros en un evento extremo, aunque este año aún no alcanzaron esos máximos.
NOA
Esta región es de las pocas que tiene un pronóstico de baja precipitación y ya se observa en los registros. De marzo a septiembre no hubo precipitaciones diarias sustanciales. De hecho, no superaron los 20 milímetros.
Fuente: NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Las zonas en gris indican una probabilidad más cercana a las condiciones normales
Dónde pegará más fuerte El Niño
El mapa de riesgo tiene un epicentro claro. “En el sur de Brasil, el este de Paraguay, Uruguay, la Mesopotamia, el Litoral, Santa Fe y el norte y el este de Buenos Aires puede esperarse una mayor cantidad de precipitaciones, especialmente de noviembre hasta mediados de abril, con eventos de lluvias torrenciales de 100 milímetros o más en un día —señala Juan José Neiff, investigador principal del Conicet y exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal)—. Habrá, además, un impacto fuerte en el turismo de las playas de los ríos Paraná y Uruguay y de sus afluentes”. Las crecidas ya tienen efectos visibles en la región. El circuito de la Garganta del Diablo en el Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva y la preocupación se extiende en la zona. “Si el Paraná y el Uruguay suben de manera sostenida, los balnearios, las bajadas de embarcaciones y los campings ribereños casi con seguridad tendrán restricciones, ya sea por menos playa o por zonas anegadas. Si el plan es de río, en Colón, Federación o en las playas correntinas y santafesinas, yo reservaría con flexibilidad”, dice Saldívar. Para la costa atlántica, los expertos prevén un verano más húmedo que lo habitual, aunque lejos de lo catastrófico. Esto no implica una temporada perdida, insisten, pero sí más días grises, más tormentas y menos jornadas de playa. En Mar del Plata, el sector turístico apuesta a que lo peor pase antes del verano. “Lo que nos informan es que la costa bonaerense no va a ser tan golpeada. Vamos a tener algunas lluvias intermitentes, con un poco más de intensidad que en otras temporadas, pero no creo que haya una anomalía grande”, dice Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (Cebra). Pedro Mazza, meteorólogo marplatense, pide no atribuirle a El Niño cada tormenta de la temporada. En una situación normal, repasa Mazza, Mar del Plata suele tener entre seis y siete eventos de fuertes lluvias por mes durante el verano. “Esta vez, esos episodios probablemente sean más intensos si consigue llegar el aire húmedo que va a sobrar sobre la Mesopotamia y el sur de Brasil, algo que habrá que evaluar semana tras semana”, argumenta el especialista, más conocido en los medios como El Señor del Tiempo. Para el meteorólogo, la ciudad tiene además sus propias ventajas frente al fenómeno: “Quienes viven en lugares donde el tiempo se torna muy caluroso y húmedo, difícil para descansar, buscan confort climático. La presencia de un mar frío cercano modera muchísimo la temperatura en una franja estrictamente costera”. Nelson Valimbri, dueño del Golf Club Cariló, muestra expectativa y cautela. “La costa depende mucho del clima. Las reservas van más o menos al ritmo del año pasado y los prestadores tratamos de tocar lo menos posible las tarifas. Quien más ajustó, ajustó un 30%, y la media está en torno al 15%”, afirma.
n las próximas vacacionesCómo huir de El Niño en las próximas vacaciones
Por Soledad Vallejos
30 de octubre de 2026
Antes de comprar los pasajes a Brasil, la familia Leone fue directo a la fuente que desde hace un tiempo resuelve casi todas sus dudas. Tenían en mente el nordeste brasileño, pero le consultaron a la inteligencia artificial si El Niño podía arruinar las vacaciones en esa zona. La respuesta, que llegó en pocos segundos, fue tranquilizadora. “Sacamos los pasajes a Recife para la segunda quincena de enero. Elijo creer”, dice a media sonrisa Luciana Leone, diseñadora gráfica y madre de Violeta, de 7 años. Desde que los pronósticos empezaron a anticipar un verano con más lluvias y la posibilidad de eventos extremos, la pregunta sobre cómo escapar de este fenómeno climático se convirtió en un tema de conversación obligado. En las agencias de viajes, además, aseguran que las familias con hijos, que en su mayoría tienen las fechas atadas al calendario escolar, son las que más rápido reaccionan. Mientras el sur de Brasil, la costa atlántica y el Litoral concentran las perspectivas menos alentadoras, el nordeste brasileño, provincias del norte argentino y las costas patagónicas empiezan a perfilarse como posibles destinos de refugio. Y el clima, como nunca antes, es un factor determinante. “No recuerdo un verano en que el pronóstico pesara tanto en la conversación con el cliente, incluso aparece antes que el precio —advierte Martín Lan, socio fundador de la agencia Lan y Kramer— . Sin ir más lejos, esta semana una familia que tenía todo listo para viajar a Florianópolis nos pidió cotizar Maceió para las mismas fechas”. La consulta a la IA tampoco es excepcional. Según Despegar, alrededor del 45% de sus usuarios interactúan de forma recurrente con Sofía, su asistente virtual de viajes, que procesa más de tres millones de chats por mes. Si se le pide un destino para huir de El Niño, Sofía propone alternativas como Salta o Bariloche, pero no promete nada.“No se puede garantizar buen tiempo. El Niño puede modificar los patrones de lluvia y aumentar la variabilidad, especialmente en el sur de Brasil y Uruguay durante el verano”, responde.

La inquietud tiene fundamento. De acuerdo con los especialistas consultados por LA NACION, este episodio climático podría ser el más potente desde que comenzaron los registros modernos. “Históricamente, la señal más fuerte de El Niño sobre la Argentina se da entre octubre y diciembre, pero este evento está llegando a su pico justo en el arranque del verano”, explica el meteorólogo Mauricio Saldívar, integrante de la plataforma Meteored. Según sus mediciones, diciembre asoma como el mes de precipitaciones más generalizadas, enero mantendría excesos sobre el norte del Litoral y el centro del país -con entre 30 y 50 milímetros por encima de lo normal en Cuyo y La Pampa- y febrero seguiría tan lluvioso como enero. “Para el que viaja, esto se traduce en más días nublados y con lluvia que en un verano típico, y en una alta probabilidad de tormentas fuertes. Aun así, habrá ventanas de calor y sol entre episodio y episodio —asegura Saldívar, que trabajó más de 20 años en el Servicio Meteorológico Nacional—. Además, que este Niño sea récord en el océano [por la temperatura del agua] no significa que vaya a ser récord en impactos. Un Niño histórico no es igual a una inundación histórica”.
Cómo impacta en la Argentina
Probabilidad de que la precipitación acumulada entre octubre y diciembre de 2026 esté por encima o por debajo de lo normal
70%+60%50%40%40%50%60%70%+
Más secoCercano a lo normalMás lluvioso
Impacto general
En la mayor parte del territorio hay entre 30% y 70% de probabilidades de más precipitaciones, incluso mediante eventos extremos. En cambio, zonas del noroeste, la Patagonia andina y Tierra del Fuego tienen hasta 50% de posibilidades de sequía.
NEA
La zona con mayor probabilidad de lluvias abarca Misiones, Corrientes, parte de Chaco y Santa Fe, donde las máximas históricas alcanzan los 260 milímetros en un evento. El mes pasado ya se registraron precipitaciones superiores a lo normal.
Cuyo
Es la segunda región con mayor probabilidad. Las provincias de San Juan y Mendoza sufren una sequía desde 2010, por lo que las nevadas extraordinarias podrían llevar beneficios a mediano plazo, pese a afectar caminos e infraestructura. Las máximas históricas diarias no superan los 90 milímetros.
Patagonia
Neuquén y Río Negro son las provincias patagónicas con mayor probabilidad de lluvias, con zonas de Chubut y Santa Cruz también expuestas. Los máximos históricos van de 40 a 250 milímetros.
Centro
Buenos Aires y la región centro son más vulnerables a la mayor probabilidad de lluvias debido a la alta concentración de población y actividades productivas. Las precipitaciones pueden superar los 250 milímetros en un evento extremo, aunque este año aún no alcanzaron esos máximos.
NOA
Esta región es de las pocas que tiene un pronóstico de baja precipitación y ya se observa en los registros. De marzo a septiembre no hubo precipitaciones diarias sustanciales. De hecho, no superaron los 20 milímetros.
Fuente: NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Las zonas en gris indican una probabilidad más cercana a las condiciones normales
Dónde pegará más fuerte El Niño
El mapa de riesgo tiene un epicentro claro. “En el sur de Brasil, el este de Paraguay, Uruguay, la Mesopotamia, el Litoral, Santa Fe y el norte y el este de Buenos Aires puede esperarse una mayor cantidad de precipitaciones, especialmente de noviembre hasta mediados de abril, con eventos de lluvias torrenciales de 100 milímetros o más en un día —señala Juan José Neiff, investigador principal del Conicet y exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal)—. Habrá, además, un impacto fuerte en el turismo de las playas de los ríos Paraná y Uruguay y de sus afluentes”. Las crecidas ya tienen efectos visibles en la región. El circuito de la Garganta del Diablo en el Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva y la preocupación se extiende en la zona. “Si el Paraná y el Uruguay suben de manera sostenida, los balnearios, las bajadas de embarcaciones y los campings ribereños casi con seguridad tendrán restricciones, ya sea por menos playa o por zonas anegadas. Si el plan es de río, en Colón, Federación o en las playas correntinas y santafesinas, yo reservaría con flexibilidad”, dice Saldívar. Para la costa atlántica, los expertos prevén un verano más húmedo que lo habitual, aunque lejos de lo catastrófico. Esto no implica una temporada perdida, insisten, pero sí más días grises, más tormentas y menos jornadas de playa. En Mar del Plata, el sector turístico apuesta a que lo peor pase antes del verano. “Lo que nos informan es que la costa bonaerense no va a ser tan golpeada. Vamos a tener algunas lluvias intermitentes, con un poco más de intensidad que en otras temporadas, pero no creo que haya una anomalía grande”, dice Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (Cebra). Pedro Mazza, meteorólogo marplatense, pide no atribuirle a El Niño cada tormenta de la temporada. En una situación normal, repasa Mazza, Mar del Plata suele tener entre seis y siete eventos de fuertes lluvias por mes durante el verano. “Esta vez, esos episodios probablemente sean más intensos si consigue llegar el aire húmedo que va a sobrar sobre la Mesopotamia y el sur de Brasil, algo que habrá que evaluar semana tras semana”, argumenta el especialista, más conocido en los medios como El Señor del Tiempo. Para el meteorólogo, la ciudad tiene además sus propias ventajas frente al fenómeno: “Quienes viven en lugares donde el tiempo se torna muy caluroso y húmedo, difícil para descansar, buscan confort climático. La presencia de un mar frío cercano modera muchísimo la temperatura en una franja estrictamente costera”. Nelson Valimbri, dueño del Golf Club Cariló, muestra expectativa y cautela. “La costa depende mucho del clima. Las reservas van más o menos al ritmo del año pasado y los prestadores tratamos de tocar lo menos posible las tarifas. Quien más ajustó, ajustó un 30%, y la media está en torno al 15%”, afirma.
Por Soledad Vallejos
30 de octubre de 2026
Antes de comprar los pasajes a Brasil, la familia Leone fue directo a la fuente que desde hace un tiempo resuelve casi todas sus dudas. Tenían en mente el nordeste brasileño, pero le consultaron a la inteligencia artificial si El Niño podía arruinar las vacaciones en esa zona. La respuesta, que llegó en pocos segundos, fue tranquilizadora. “Sacamos los pasajes a Recife para la segunda quincena de enero. Elijo creer”, dice a media sonrisa Luciana Leone, diseñadora gráfica y madre de Violeta, de 7 años. Desde que los pronósticos empezaron a anticipar un verano con más lluvias y la posibilidad de eventos extremos, la pregunta sobre cómo escapar de este fenómeno climático se convirtió en un tema de conversación obligado. En las agencias de viajes, además, aseguran que las familias con hijos, que en su mayoría tienen las fechas atadas al calendario escolar, son las que más rápido reaccionan. Mientras el sur de Brasil, la costa atlántica y el Litoral concentran las perspectivas menos alentadoras, el nordeste brasileño, provincias del norte argentino y las costas patagónicas empiezan a perfilarse como posibles destinos de refugio. Y el clima, como nunca antes, es un factor determinante. “No recuerdo un verano en que el pronóstico pesara tanto en la conversación con el cliente, incluso aparece antes que el precio —advierte Martín Lan, socio fundador de la agencia Lan y Kramer— . Sin ir más lejos, esta semana una familia que tenía todo listo para viajar a Florianópolis nos pidió cotizar Maceió para las mismas fechas”. La consulta a la IA tampoco es excepcional. Según Despegar, alrededor del 45% de sus usuarios interactúan de forma recurrente con Sofía, su asistente virtual de viajes, que procesa más de tres millones de chats por mes. Si se le pide un destino para huir de El Niño, Sofía propone alternativas como Salta o Bariloche, pero no promete nada.“No se puede garantizar buen tiempo. El Niño puede modificar los patrones de lluvia y aumentar la variabilidad, especialmente en el sur de Brasil y Uruguay durante el verano”, responde.

La inquietud tiene fundamento. De acuerdo con los especialistas consultados por LA NACION, este episodio climático podría ser el más potente desde que comenzaron los registros modernos. “Históricamente, la señal más fuerte de El Niño sobre la Argentina se da entre octubre y diciembre, pero este evento está llegando a su pico justo en el arranque del verano”, explica el meteorólogo Mauricio Saldívar, integrante de la plataforma Meteored. Según sus mediciones, diciembre asoma como el mes de precipitaciones más generalizadas, enero mantendría excesos sobre el norte del Litoral y el centro del país -con entre 30 y 50 milímetros por encima de lo normal en Cuyo y La Pampa- y febrero seguiría tan lluvioso como enero. “Para el que viaja, esto se traduce en más días nublados y con lluvia que en un verano típico, y en una alta probabilidad de tormentas fuertes. Aun así, habrá ventanas de calor y sol entre episodio y episodio —asegura Saldívar, que trabajó más de 20 años en el Servicio Meteorológico Nacional—. Además, que este Niño sea récord en el océano [por la temperatura del agua] no significa que vaya a ser récord en impactos. Un Niño histórico no es igual a una inundación histórica”.
Cómo impacta en la Argentina
Probabilidad de que la precipitación acumulada entre octubre y diciembre de 2026 esté por encima o por debajo de lo normal
70%+60%50%40%40%50%60%70%+
Más secoCercano a lo normalMás lluvioso
Impacto general
En la mayor parte del territorio hay entre 30% y 70% de probabilidades de más precipitaciones, incluso mediante eventos extremos. En cambio, zonas del noroeste, la Patagonia andina y Tierra del Fuego tienen hasta 50% de posibilidades de sequía.
NEA
La zona con mayor probabilidad de lluvias abarca Misiones, Corrientes, parte de Chaco y Santa Fe, donde las máximas históricas alcanzan los 260 milímetros en un evento. El mes pasado ya se registraron precipitaciones superiores a lo normal.
Cuyo
Es la segunda región con mayor probabilidad. Las provincias de San Juan y Mendoza sufren una sequía desde 2010, por lo que las nevadas extraordinarias podrían llevar beneficios a mediano plazo, pese a afectar caminos e infraestructura. Las máximas históricas diarias no superan los 90 milímetros.
Patagonia
Neuquén y Río Negro son las provincias patagónicas con mayor probabilidad de lluvias, con zonas de Chubut y Santa Cruz también expuestas. Los máximos históricos van de 40 a 250 milímetros.
Centro
Buenos Aires y la región centro son más vulnerables a la mayor probabilidad de lluvias debido a la alta concentración de población y actividades productivas. Las precipitaciones pueden superar los 250 milímetros en un evento extremo, aunque este año aún no alcanzaron esos máximos.
NOA
Esta región es de las pocas que tiene un pronóstico de baja precipitación y ya se observa en los registros. De marzo a septiembre no hubo precipitaciones diarias sustanciales. De hecho, no superaron los 20 milímetros.
Fuente: NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Las zonas en gris indican una probabilidad más cercana a las condiciones normales
Dónde pegará más fuerte El Niño
El mapa de riesgo tiene un epicentro claro. “En el sur de Brasil, el este de Paraguay, Uruguay, la Mesopotamia, el Litoral, Santa Fe y el norte y el este de Buenos Aires puede esperarse una mayor cantidad de precipitaciones, especialmente de noviembre hasta mediados de abril, con eventos de lluvias torrenciales de 100 milímetros o más en un día —señala Juan José Neiff, investigador principal del Conicet y exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal)—. Habrá, además, un impacto fuerte en el turismo de las playas de los ríos Paraná y Uruguay y de sus afluentes”. Las crecidas ya tienen efectos visibles en la región. El circuito de la Garganta del Diablo en el Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva y la preocupación se extiende en la zona. “Si el Paraná y el Uruguay suben de manera sostenida, los balnearios, las bajadas de embarcaciones y los campings ribereños casi con seguridad tendrán restricciones, ya sea por menos playa o por zonas anegadas. Si el plan es de río, en Colón, Federación o en las playas correntinas y santafesinas, yo reservaría con flexibilidad”, dice Saldívar. Para la costa atlántica, los expertos prevén un verano más húmedo que lo habitual, aunque lejos de lo catastrófico. Esto no implica una temporada perdida, insisten, pero sí más días grises, más tormentas y menos jornadas de playa. En Mar del Plata, el sector turístico apuesta a que lo peor pase antes del verano. “Lo que nos informan es que la costa bonaerense no va a ser tan golpeada. Vamos a tener algunas lluvias intermitentes, con un poco más de intensidad que en otras temporadas, pero no creo que haya una anomalía grande”, dice Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (Cebra). Pedro Mazza, meteorólogo marplatense, pide no atribuirle a El Niño cada tormenta de la temporada. En una situación normal, repasa Mazza, Mar del Plata suele tener entre seis y siete eventos de fuertes lluvias por mes durante el verano. “Esta vez, esos episodios probablemente sean más intensos si consigue llegar el aire húmedo que va a sobrar sobre la Mesopotamia y el sur de Brasil, algo que habrá que evaluar semana tras semana”, argumenta el especialista, más conocido en los medios como El Señor del Tiempo. Para el meteorólogo, la ciudad tiene además sus propias ventajas frente al fenómeno: “Quienes viven en lugares donde el tiempo se torna muy caluroso y húmedo, difícil para descansar, buscan confort climático. La presencia de un mar frío cercano modera muchísimo la temperatura en una franja estrictamente costera”. Nelson Valimbri, dueño del Golf Club Cariló, muestra expectativa y cautela. “La costa depende mucho del clima. Las reservas van más o menos al ritmo del año pasado y los prestadores tratamos de tocar lo menos posible las tarifas. Quien más ajustó, ajustó un 30%, y la media está en torno al 15%”, afirma.
Fuente: La Nación
