Autorizan a cazar nutrias por los daños productivos que provocan

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  • Se habilitó en la provincia de Entre Ríos.
  • Permite la captura desde mayo hasta septiembre.
  • Qué dicen ambientalistas y productores agropecuarios.

Una gran controversia se generó en los últimos días, luego de que la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización de Entre Ríos dictara la resolución 152/26 que autoriza la caza comercial de hasta 100 mil ejemplares de coipo (Myocastor coypus), conocido popularmente como nutria, entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre en todo el territorio entrerriano, excepto en las áreas naturales protegidas.

La medida generó el rechazo de grupos ambientalistas y proteccionistas de la fauna autóctona. No obstante, desde el Gobierno, remarcaron que el cupo representa una reducción de 50 mil animales respecto de 2025.

Los coipos o nutrias son animales que habitan en humedales, campos bajos o inundables. En nuestro país, es habitual ver a estos mamíferos roedores de a decenas de miles en la región Litoral, cerca de los ríos, bañados, esteros y arroyos, especialmente en Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe.

Estos animales se alimentan de juncos, totoras, gramíneas, pastos, brotes tiernos y raíces. Suelen formar grandes colonias debido a su alta capacidad de reproducción, y las grandes camadas que paren las hembras.

A nivel productivo, suelen causar estragos invadiendo y devastando campos naturales cuando las tierras se inundan. En el siglo XX, la caza ejerció una gran presión sobre la población de coipos debido al valor de su cuero y de su piel; sin embargo, en la actualidad, la demanda ha bajado sustancialmente, y la práctica ha quedado restringida a la zona de islas, donde los pobladores también utilizan su carne para consumo.

«Las nutrias se ven en la zona de islas, y en tierras anegables, especialmente entre Ceibas y Médanos, en el departamento Islas de Ibicuy. Cuando invaden, arrasan con los pastos y pueden llegar a hacer un daño importantísimo en campos naturales inundables”, explicó Raúl Sobredo, productor de la zona sur de Entre Ríos. “En solo un fin de semana, un matrimonio que conozco con sus dos perros, llegaron a cazar 1000 ejemplares luego de una creciente. Y en un campo de la zona, varios hombres cazaron 14000 en un mes”, contó. Según el ruralista, a los nutrieros -los baqueanos que se dedican a la caza y peleteado de coipos- les llegan a pagar hasta 8000 pesos por cuero, que debe medir al menos 75 centímetros entre los ojos y el comienzo de la cola.

Raúl Sobredo, productor agropecuario de Gualeguaychú.

Raúl Sobredo, productor agropecuario de Gualeguaychú.

«Las grandes poblaciones de coipos se ven en toda la zona sur de Entre Ríos, en departamentos con tierras anegables. El tema es que la nutria se reproduce muchísimo y cuando te querés acordar, tenés una invasión. He visto el daño que hacen, el destrozo en los terraplenes, canales, las aguadas y en el campo propiamente dicho con lo que comen, realmente es de dimensiones importantísimas”, contó Sergio Dalcol, productor entrerriano y dirigente rural.

Sergio Dalcol, productor agropecuario de Entre Ríos.

Sergio Dalcol, productor agropecuario de Entre Ríos.

La norma dictada por el gobierno de Entre Ríos ha sido fuertemente cuestionada por distintas organizaciones ambientalistas que expresaron públicamente su rechazo.

Por caso, el Centro para el Estudio y Defensa de las Aves Silvestres (Ceydas), consideró que la medida es «un avance del Gobierno de Rogelio Frigerio en la desprotección de la fauna autóctona”. Y advirtió sobre las consecuencias indeseables que podría tener la caza masiva de coipos sobre los ecosistemas de los humedales, ya que la especie cumple un rol ecológico relevante en el equilibrio de estos ambientes.

Sin embargo, el ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo indicó que, en realidad, hubo una reducción del cupo de caza comercial autorizado: «El año pasado eran 150000 y este año son 100000 ejemplares», precisó.

El funcionario recordó que años atrás, las habilitaciones en varias provincias llegaban hasta el millón de cueros. De hecho, entre 2000 y 2004, cuando el volumen máximo de caza lo disponía la Nación, a Entre Ríos se le habilitaba 1.005000 cueros, pero dada la caída de la actividad, de la demanda peletera y de la exportación de ese producto, sumado a la conciencia de la necesidad de protección de la fauna autóctona, el número de animales permitido se fue reduciendo.

Actualmente, son cada vez menos los nutrieros y la caza queda reducida a un grupo de pobladores isleros que venden el cuero y se alimentan con la carnes de coipo.

Guillermo Bernaudo

Guillermo Bernaudo

En cuanto a los perjuicios que pudieran ocasionar las nutrias, Bernaudo señaló que, «pese a que hoy no es una plaga, en situaciones puntuales, cuando se hace una colonia muy grande, se presentan algunos problemas de infraestructura, erosión y daños productivos en los campos inundables, especialmente en diques, terraplenes y sistemas hidraúlicos«.

Asimismo, el ministro aclaró que «no hay ningún riesgo de extinción de la especie ni en las clasificaciones nacionales ni internacionales, ya que la nutria tiene varias pariciones por año de muchas crías». Por eso, consideró que «habilitar una temporada donde menos daño hace la especie y sincerar que en la isla se consume su carne y se venden algunos cueros, que se haga con trazabilidad y correctamente, es mucho más saludable que hacerse el distraído, no habilitar ninguna temporada y que después sea todo ilegal, porque ese movimiento de pequeña escala existe».

Fuente: https://www.clarin.com/rural/riesgo-extincion-autorizan-cazar-100-mil-nutrias-provincia-danos-productivos-provoca_0_Zg1wk3YPxT.html

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