El girasol se expande en Córdoba

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  • Se realizó el 1° Congreso Nacional “Puro Girasol”, en Río Cuarto, con más de mil participantes.
  • Ecofisiología, genética y manejo agronómico, para el crecimiento sostenido del cutlvo fuera de sus zonas tradicionales.

Con más de mil asistentes de manera presencial y virtual, el primer Congreso Nacional “Puro Girasol” nucleó a referentes del sector, productores y técnicos para debatir sobre el futuro de un cultivo que gana terreno en zonas no tradicionales.

La oleaginosa viene consolidando su presencia en la región: en el sur cordobés pasó de 15.000 a 200.000 hectáreas en los últimos años. Por ello, la Sociedad Rural de Río Cuarto fue sede del evento organizado por la semillera Advanta.

“Córdoba es tierra de Talleres, de Belgrano, del fernet y ahora también de girasol”, bromeó Bruno Simonetti, gerente de ventas de Advanta, al dar la bienvenida a los asistentes.

El congreso se desplegó en tres bloques temáticos y tuvo como primer eje la ecofisiología y adaptación del cultivo, con presentaciones de Sebastián Zuil (INTA Rafaela – UNL), Alberto Quiroga, especialista en suelo y Mauro Mortarini, consultor privado. La mirada común fue que el girasol tiene potencial para seguir creciendo, siempre que se tomen decisiones agronómicas sustentadas en conocimiento técnico y planificación.

Zuil subrayó que “va a ser un año bastante bueno”, con un invierno menos severo y sin señales de La Niña, lo que abre oportunidades para avanzar en nuevas regiones. “Córdoba encuentra un ambiente espectacular para producir girasol”, afirmó.

El especialista remarcó la importancia de una implantación perfecta para lograr buenos rindes, con híbridos adecuados, control de plagas y siembra en suelos con temperatura sostenida entre 12 y 14 °C durante al menos tres días.

El girasol recupera terreno y apunta a niveles históricos

A finales de la década de `90, la siembra de girasol en Argentina alcanzó un pico de cuatro millones de hectáreas, un hito que, según expertos, no es inalcanzable en el futuro.

Desde los años 70, el cultivo mostró un crecimiento sostenido en los rendimientos a nivel de lote, impulsado por avances tecnológicos y mejores prácticas agrícolas.

«Año a año vamos ganando en rendimiento, siempre estamos viendo crecimiento a lo largo de estos últimos años», destacó, subrayando la evolución constante del cultivo.

Expansión en nuevas regiones con perspectivas prometedoras

El girasol está experimentando un desplazamiento geográfico, con un notable aumento de la siembra en el norte y centro de Córdoba y San Luis. Estas zonas presentan condiciones ideales para el cultivo, lo que generó optimismo entre los productores.El primer Congreso Puro Girasol congregó a más de mil participantes en Río Cuarto, Córdoba.El primer Congreso Puro Girasol congregó a más de mil participantes en Río Cuarto, Córdoba.

«Córdoba encuentra un ambiente espectacular para producir girasol», afirmó el especialista, y resaltó el crecimiento en superficie y rendimientos en estas regiones, consolidándolas como áreas clave para el desarrollo del cultivo.

La implantación del girasol es un factor crítico para maximizar los resultados. Recomendó que la densidad de siembra debe ajustarse alrededor del 21 de octubre, seguida por la uniformidad espacial el 29 de octubre y la uniformidad temporal el 4 de noviembre. La elección de híbridos, ya sean inclinadores o decumbentes, es fundamental, especialmente en fechas de siembra tardías en el norte. Además, el control de plagas y enfermedades resulta esencial para garantizar una campaña exitosa.

A pesar de las perspectivas alentadoras, los productores deben mantener la vigilancia sobre las enfermedades y plagas que pueden afectar al girasol. La combinación de un ambiente ideal, una implantación precisa y la selección adecuada de híbridos posiciona al cultivo como una opción atractiva en las regiones mencionadas.

Con un enfoque en la calidad de la siembra y el manejo integrado, el girasol continúa consolidándose como «un pilar de la agricultura argentina, con potencial para recuperar los niveles históricos de superficie», concluyó.

El girasol muestra potencial en campos buenos y marginales

Un estudio liderado por Quiroga reveló que el girasol logra buenos resultados tanto en campos de alta calidad como en lotes marginales. «La clave del éxito radica en la reserva de agua del suelo, un factor determinante para el desarrollo del cultivo».

Según el experto, «la evaluación de los lotes en agosto es fundamental para determinar su aptitud para la siembra de girasol, destacando la importancia de un manejo adecuado del suelo para maximizar los rendimientos».

«El análisis del suelo en agosto permite a los productores conocer las condiciones del lote antes de la siembra, con especial énfasis en la reserva hídrica» destacó. Quiroga subrayó que «un suelo con adecuada disponibilidad de agua es esencial para el éxito del girasol, especialmente en contextos donde los recursos son limitados».

Además, advirtió sobre «un preocupante índice negativo de fósforo en los suelos proyectado para 2040, que podría alcanzar un 70% si no se toman medidas correctivas», lo que refuerza la necesidad de un monitoreo constante y prácticas de manejo sostenible.

“El girasol tiene una ventaja única gracias a sus raíces, que pueden alcanzar hasta tres metros de profundidad y aprovechar reservas de agua inaccesibles para cultivos como la soja o el maíz. Hoy, si el suelo no presenta limitaciones como compactación o deficiencia de nutrientes, una raíz de girasol puede explorar más de dos metros y medio. Esto le permite al cultivo soportar períodos sin lluvia por más tiempo sin comprometer su rendimiento, utilizando agua almacenada en profundidad que otros cultivos no pueden alcanzar”, explicó.

“A pesar de su potencial, el girasol es un cultivo que refleja rápidamente la escasez de recursos. Los productores suelen destinar menos tecnología y recursos en comparación con otros cultivos de verano, pero esto tiene consecuencias. Si la humedad inicial es baja porque no llovió lo suficiente o el suelo no se recargó, el girasol reduce su área foliar, que es el factor clave que define el rendimiento. Esta respuesta fisiológica limita la capacidad del cultivo para generar biomasa y, en última instancia, afecta la producción de materia grasa”, advirtió Quiroga.

“El área foliar durante el llenado de granos es fundamental, ya que se transforma directamente en rendimiento físico y materia grasa. Si el girasol comienza con humedad adecuada pero las lluvias no acompañan y no hay reserva de agua, el cultivo sacrifica biomasa, reduciendo hojas para hacer un uso eficiente del agua disponible. Mantener esa biomasa en la planta durante el período crítico de llenado de granos es esencial para maximizar la producción de materia grasa, que es el componente de mayor valor del cultivo”, detalló.

“Además del agua, los nutrientes son cruciales. La pérdida de materia orgánica en los suelos y la asignación de lotes más limitantes, como lomas arenosas o suelos con tosca, pueden generar deficiencias de nitrógeno, fósforo y azufre. Por ejemplo, si hay deficiencia de nitrógeno, el azufre también se ve afectado, comprometiendo el desarrollo del cultivo.

El color del suelo y las hojas como indicadores de salud del cultivo

«El color del suelo y el follaje del girasol son indicadores clave de la calidad del lote y la salud del cultivo», señaló. La relación entre estos factores refleja las condiciones del entorno y la disponibilidad de nutrientes. Campos con suelos más oscuros suelen asociarse a mayor fertilidad, mientras que el color de las hojas puede alertar sobre deficiencias nutricionales o estrés hídrico.

«Estas observaciones, combinadas con un análisis técnico en agosto, permiten a los productores tomar decisiones precisas para optimizar la producción de girasol en diversas condiciones», cerró.

Mortarini, en tanto, hizo hincapié en el manejo integrado como estrategia para consolidar la expansión. “El girasol tiene mucho para aportar incluso en zonas no girasoleras, porque es noble, versátil y aporta a la rotación”, sostuvo.

A lo largo de la jornada, técnicos y especialistas compartieron resultados de ensayos que demostraron la importancia de la uniformidad de siembra para optimizar el desarrollo del girasol. También se debatieron las fechas ideales para la implantación del cultivo, en función de las condiciones agroclimáticas de cada región, y se hizo hincapié en el rol clave que cumple una adecuada polinización para alcanzar el máximo rendimiento.

Bajo el lema “El cultivo que supera tus límites”, el encuentro en Río Cuarto dejó en evidencia que el girasol no solo mantiene su vigencia, sino que avanza sobre nuevos territorios impulsado por la tecnología, el manejo agronómico y la generación de conocimiento.

La combinación de innovación y estrategias adaptadas a cada zona refuerza su potencial como alternativa rentable y sustentable en diversas regiones del país.

Fuente: https://www.clarin.com/rural/girasol-expande-pisa-fuerte-sur-cordoba_0_OQ16pILeQT.html

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