Exigen que se informe el destino de la tasa vial
- En el partido de Necochea, productores reclaman desde hace meses el acceso a la información pública sin obtenerlo.
- Aseguran que el 70% del dinero recaudado para caminos rurales se usa para otros fines.
Quienes viven en el campo, en Argentina, conocen muy bien la problemática del muy mal estado de los caminos rurales en, practicamente, todo el territorio. Los productores pagan altas tasas viales para conformar fondos que deberían destinarse al mantenimiento de la red, pero, en la mayoría de los casos, poco de ese dinero va a cumplir esa función. Así, la recaudación por tasa vial rural termina siendo una caja negra que nadie sabe bien cuánto contiene ni adónde va a parar lo recaudado.
En varios municipios y partidos, hartos de sufrir la imposibilidad de entrar y salir de sus casas, de asistir a clases, de acudir a centros de salud y de sacar la producción de los campos, los habitantes de la ruralidad han recurrido a abogados para iniciar acciones tendientes a acceder a la información sobre la recaudación y el destino de la tasa en sus respectivos partidos, con el fin de que se hagan las obras necesarias que les permitan tener una vida posible y digna en el campo. Lo que piden los productores es simple: transparencia y caminos en buenas condiciones, lo que corresponde a la contraprestación de la tasa vial rural que abonan.
En el partido de Necochea, que cuenta con 1345 kilómetros de caminos rurales, las reuniones y solicitudes de información pública al intendente Arturo Rojas comenzaron a fines de 2025, pero aún no han tenido respuestas. Por el contrario, desde el Municipio se negaron a hacerlo, recusaron al juez interviniente de esa localidad y la causa pasó a tramitar en Mar del Plata con las demoras del caso. Por ese motivo, el abogado patrocinante de 50 productores del partido interpuso un amparo, instando al Municipio a que responda a la brevedad, pero aún no han podido acceder a la información pública solicitada.
Sin embargo, fuentes que pidieron reserva de identidad, confirmaron a los productores que apenas el 30% de lo recaudado por el Ente Vial se destina a reparar los caminos rurales y el 70% se deriva a otros fines.
Hasta comienzos de 2020, indican los vecinos, los caminos estaban en buenas condiciones, pero, al sobrevenir la pandemia, el fondo de la tasa vial rural pasó a incluir como destino -además de los caminos rurales- a la red vial urbana y obras sanitarias, ampliando así la posibilidad de uso del dinero recaudado. En principio, se comunicó que la medida sería transitoria, solo por un año, debido a la situación de emergencia, pero aún sigue vigente. A partir de allí, cuentan los productores, los caminos rurales comenzaron a deteriorarse y, en la actualidad, «están destrozadísimos«.
Las consecuencias de la falta de mantenimiento de los caminos rurales ya las están padeciendo, pero la preocupación crece, especialmente, de cara al prónostico de Super Niño que anticipa lluvias por encima de lo normal de aquí a fin de año. Por eso, reclaman respuestas y soluciones urgentes.
«Desde hace casi cuatro meses que no puedo ir más de mi casa a La Dulce por el camino que siempre hacía, que son 20 kilómetros, ahora tengo que dar la vuelta por Defferrari y de ahí ir a la Dulce, son unos cuantos kilómetros más, por un camino que también está feo. El problema ahí es que, desde Defferrari a La Dulce habían hecho unos alteos y dos por tres te podés llegar a encontrar con algún camión encajado», cuenta Nidia Jocano, de la zona de Nicanor Olivera (ex Estación La Dulce).
«He asistido a varias reuniones tratando la problemática de los caminos rurales y de la tasa vial que se paga. Hoy, mes de agosto, pagamos $1940 pesos por hectárea por mes acá. Es bastante elevado el costo, bastante elevado, cuando sé que en el partido de Lobería hoy están pagando $750 a $780 por hectárea por mes», señala Gustavo Piacenza, de San José, partido de Necochea.
«Acá, en la zona de San José, las máquinas pasan una vez al año y con suerte. La otra vez había un evento en un club que está en el campo y Lobería prestó las máquinas para que arreglaran el camino y que pudiera llegar la gente. Nos acomodaron un poquito los pozos, bah, los pantanos, porque hay dos o tres bajos que son eternos. Tengo 54 años y recuerdo que toda la vida han estado esos bajos, jamás se han preocupado por rellenarlos», repasa Piancenza.
Hace cuatro años, cuanto pasaron las máquinas viales, le arrojaron la tierra excedente sobre un alambrado nuevo de unos 150 metros junto al río, en un terreno en bajada. «Como no le hacen una buena cuneta y un buen desagote hacia el río, cuando corre el agua sale para cualquier lado. Ahora, cada vez que llueve fuerte se me mete el agua dentro del potrero, me arrastra toda la tierra y se me están tapando los alambres de nuevo, no sé qué hacer, tendré que desarmar esos 150 metros y levantarlos, porque no me va a quedar otra, lamentablemente», dice resignado el productor. «Los trabajos siempre están a destiempo. y no hay forma de hablar con nadie, porque todos tienen una soberbia bárbara», reclama.
El monto de esta tasa es muy variable en las distintas localidades del país, algunos lo calculan en litros de gasoil por hectárea, otros en kilos de carne y otros en toneladas de soja, o una combinación de los tres y, normalmente, se actualiza cada tres meses. Generalmente, es proporcional a la cantidad de tierra del productor: quien más tiene, más paga.
«En muchos casos, pagan más de tasa vial rural que de inmobiliario», señala el abogado Pablo Abdon Torres Barthe, quien lleva adelante la demanda de Necochea y de otros partidos de Buenos Aires y de Santa Fe.
En Necochea, por tasa por servicios rurales se paga un monto fijo por hectárea que varía entre $15.057 para quienes tienen menos de 10 hectáreas y de $17035,77para quienes tiene más de 375 hectáreas, y establece un importe anual mínimo por inmueble de $75.285.
«Estamos solicitando información pública, queremos saber cuánto se recauda y adónde van los fondos de la tasa de caminos rurales y también por Marcas y Señales, en los últimos años», indicó el letrado.
«Lo que queremos es que los fondos de la tasa vial rural se destinen a arreglar los caminos, que sean transitables. Además de pedir la información, les proponemos que, por la suma de lo que no se ha invertido como correspondía, se establezca un plan de inversión y obras a dos años para la reparación de los caminos. No queremos que devuelvan la plata sino que arreglen y mantengan los caminos«, sostuvo el abogado.
Hace unas semanas, en una reunión con productores, el intendente Rojas comunicó que los fondos recaudados por la tasa vial rural volverían a ser destinados exclusivamente para ese fin y que excluiría a la red vial de la ciudad y las obras sanitarias que se incorporaron en plena pandemia, algo que todavía no se concretó.
El caso de Colón
Una situación similar atraviesan los productores del partido de Colón (Buenos Aires), quienes vienen reclamando el acceso a la información sobre los ingresos y gastos relacionados con la tasa por conservación, reparación y mejorado de los 452 kilómetros de caminos rurales sin tener respuestas.
El pasado 10 de agosto, en una carta dirigida a la Comisión Directiva de la Sociedad Rural de Colón, el intendente Waldemar Giordano propuso conformar una Mesa Técnica de Trabajo Conjunto de la Red Vial Rural entre productores y representantes del Municipio para trabajar en la problemática. Sin embargo, en un encuentro reciente,los ruralistas rechazaron la invitación: «Con la esperanza de solucionar el tema de los caminos rurales es que recibimos con beneplácito su invitación al diálogo. Sin embargo, entendemos que para un diálogo sincero y productivo nos es necesario, previo al diálogo -que no rechazamos-, contar con la información necesaria», expresaron.
«La documentación se requiere, no solo porque es nuestro derecho a tenerla sino que también se pide con el ánimo de colaboraren la solución del problema de los caminos rurales del Partido que tanta preocupación nos provoca», señalaron
Y pidieron que la Mesa se de dentro del marco de la Comisión Asesora Local que ordena el artículo 1°del decreto 130/2027 a fin de dotarla del marco legal adecuado y las facultades que otorga la norma.
La asignación de recursos para inversiones en reparación y mantenimiento de caminos rurales en el partido es de apenas $554.614.148,42. Mientras que en la columna de los ingresos, según documentación oficial, ya se recaudaron $400.576.968,13 por coparticipación del impuesto Inmobiliario Rural y -a junio- se habían recibido $579.756.303,78 por la Tasa de Conservación, Reparación y Mejorado de la Red Vial Municipal del ejercicio actual. A esto, se suman $2.586.466,19 de ejercicios anteriores y $117.421.333,59 del plan de facilidades de pago de dicha tasa, lo que totaliza $736.054.596,48 de tasa municipal y $1.136.631.564,61 de ingresos sumando los municipales y los provinciales.
«No podemos dejar de expresar nuestra preocupación por el estado de los caminos rurales, máxime cuando hasta junio de 2026, en teoría y según documentación del Municipio, notamos que de los 300 kilómetros de caminos rurales municipales que se preveían solo se han mantenido 150, y de los 150 kilómetros de caminos provinciales que se preveían mantener, solo se mantuvieron 75. De las 12 alcantarillas que se debían mantener solo se mantuvieron 6 y de los 30 kilómetros que se preveían reconstruir con alteos, solo se hicieron 15, lo que nos ubica en un meta alcanzada en el semestre inferior al 50%», detallaron los productores de Colón.
Esencial
Para quien vive en la ruralidad, la transitabilidad de los caminos es esencial. Sus habitantes quedan aislados luego de una lluvia fuerte o un temporal, los tambos no pueden despachar la leche que se debe extraer a diario, los ganaderos no pueden enviar la hacienda y los agricultores ven pudrirse sus cosechas por la imposibilidad de retirarlas de sus campos.
Además, «los chicos pierden aproximadamente un mes de clases al año, esto, en el ciclo completo, implica que un alumno de escuela rural tiene 6 años de clases y uno de la ciudad 7 años», comparó Torres Barthe.
Pero tener caminos rurales en buen estado es incluso una cuestión de vida o muerte en el campo, cuando no se puede acceder a tiempo a la atención médica en una emergencia.
Hoy, los productores renuevan el reclamo, apremiados por la intransitabilidad de los caminos y acorralados por un Super Niño que, tal como anticipan, agravará seriamente la ya crítica situación de los caminos, poniendo en riesgo a la producción y a la vida en el campo.
