Ajustar el manejo para aprovechar las lluvias de El Niño
- Las mayores precipitaciones pronosticadas para esta campaña son una gran oportunidad para alcanzar grandes producciones de la gramínea.
- Qué se debe tener en cuenta en materia de elección de híbridos, densidad de siembra, nutrición y control de plagas, enfermedades y malezas.
Los pronósticos climáticos coinciden en afirmar que la campaña de cultivos de verano que ha comenzado se desarrollará bajo los efectos de El Niño y sus lluvias superiores a lo normal en gran parte del área agrícola. Según los modelos predictivos, los mayores acumulados se darán hacia fin de año y principios de 2027. En ese contexto el maíz tardío aparece como una buena alternativa para aprovechar la oferta de agua del verano, con una gran oportunidad para alcanzar altos rindes aunque también algunos riesgos vinculados con los excesos hídricos que podrían constituir una limitante.
Según las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), se implantarán 8,4 millones de hectáreas de maíz durante el ciclo 2026-2027, aunque no está definido cuánta de esa superficie se destinará a siembras tardías, una proporción que dependerá de las decisiones regionales y de la evolución de las condiciones climáticas, sanitarias y económicas.
La red de colaboradores de la BdeC «anticipa más una redistribución regional del área de maíz que un cambio en su magnitud», contó Cecilia Conde, jefa de Estimaciones Agrícolas de la entidad. En el norte del país, donde prácticamente todo el cereal se implanta en diciembre, cae la intención de siembra en favor de soja, sorgo y poroto. «Pesan las poblaciones de chicharrita, más altas que en igual período de 2025, junto con el costo del flete y el riesgo de golpes de calor», explicó. En el Centro-Norte de Córdoba las señales son contrapuestas: el temor al vector impulsa a adelantar las fechas, pero la falta de lluvias en sectores del centro provincial lleva a postergar la decisión y a mantener lotes disponibles para fechas tardías. Esto podría moderar el aumento esperado en la participación del maíz temprano en la región. «En el Sur de Córdoba, el tardío sigue siendo la alternativa de menor riesgo. En el centro y sudeste bonaerense, en cambio, son los excesos hídricos los que demoran las siembras tempranas y trasladan superficie hacia fechas tardías o, si se pierde la ventana, hacia soja», detalló Conde.
Cecilia Conde, jefa de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
«Es una campaña en la que hay mucha incertidumbre debido a los factores climáticos, hay muchas dudas en cuanto a cómo va a desarrollarse puntualmente El Niño, dicen que las lluvias más importantes se van a dar justo en el trimestre, diciembre, enero, febrero en el que se siembra mucho maíz tardío. Pero eso nos genera también una buena oportunidad de buena humedad para que se pueda sembrar», indicó Federico Zerboni, presidente de Maizar.
«En años Niño, las expectativas siempre han sido favorables al maíz, vamos a tener un balance hídrico positivo, hay posibilidad de tener muy altos rendimientos. Sí hay que prever alternativas de manejo por las complicaciones que puede haber por excesos de precipitaciones que dificulten la capacidad operativa en campo por falta de piso, pero hoy están las herramientas como los drones, que permitirían hacer, por ejemplo, aplicaciones de herbicidas o de insecticidas para ataques de cogollero», dijo el Ing. Agr. Ricardo Melchiori, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Paraná.
Ricardo Melchiori, INTA Paraná.
«El primer problema que se le puede presentar al productor es la imposibilidad de entrar a sembrar por los excesos hídricos. Probablemente va a haber lotes anegados, lo que está pasando ahora, que llueve todo el tiempo y no baja la humedad lo suficiente como para poder ingresar con las sembradoras», señaló la Ing. Agr. Luciana Galizia, especialista en maíz del INTA Pergamino.
Luciana Galizia, INTA Pergamino.
El Ing. Agr. Federico Pagnan, especialista en cultivos extensivos del INTA Justiniano Posse, subrayó que «es clave ajustar las prácticas de manejo en el cultivo para la mayor oferta de agua que es probable que haya durante este ciclo, tratar de utilizarla con la mayor eficiencia posible, y que eso se traduzca en máximos rendimientos».
Fechas de siembra
Dentro de las fechas de siembra tardía, «se puede jugar un poco en base a la calidad de los ambientes», dijo el técnico de Córdoba. En este sentido, detalló, en los ambientes de mayor productividad, con buenas calidades de suelos, sin limitaciones en la profundidad efectiva, con buena calidad capacidad de almacenaje de agua, característicos de la región central y centro-norte de esa provincia, asociados a suelos limosos, con más de 300 milímetros de capacidad de almacenaje, las siembras se pueden iniciar desde fines de noviembre en adelante.
Mientras que en suelos con menor capacidad de almacenaje o algún tipo de limitaciones en lo que es profundidad efectiva, como tosca o suelos salino sódicos, las fechas deberían hacerse un poco más tarde, pensando, en una estrategia de escape a las condiciones de máximas temperaturas y demandas atmosféricas. Según la región, esto dependerá también de la evolución de la chicharrita, que limita un poco el retraso, y de la probabilidad de ocurrencia de heladas tempranas.
Federico Pagnan, INTA Justiniano Posse, Córdoba.
Híbrido y densidad
En una campaña en la que anticipan precipitaciones abundantes y continuas, para las fechas tardías, Galizia recomendó elegir híbridos que tengan buen desempeño frente a enfermedades, ya que, de mantenerse las condiciones de elevada humedad, podrían ganar relevancia distintos patógenos que afectan a la gramínea.
Sera fundamental seleccionar los híbridos apropiados y ajustar la densidad según cada ambiente, el potencial de rendimiento, la estabilidad y el perfil sanitario. Pagnan recomendó tener en cuenta la suceptibilidad a patógenos como tizón, cercóspora y roya, también a vuelco y quebrado de la caña. Asimismo, en maíz tardío se torna relevante la protección contra insectos, una cuestión a la cual habrá que prestar atención esta campaña.
En cuanto al ajuste de las de las densidades, mientras mayor sea la calidad de los ambientes, mayor será la densidad óptima, pero cada material tiene su rango en función del ambiente. En materiales con menor capacidad de compensación y menor plasticidad reproductiva, «tenemos que ser más finos en el ajuste de la densidad por ambientes», dijo Pagnan. Un correcto número de plantas y una buena nutrición generarán menos procesos de removilización durante el llenado de granos y, en consecuencia, menor susceptibilidad al quiebre.
En zonas donde la siembra de maíz tardío se retrase por la imposibilidad de entrar al lote debido a excesos hídricos, Galizia llamó a considerar una reducción de la densidad. «Si se termina sembrando muy tarde, puede afectar una caída de la radiación, además, el llenado de grano va a ocurrir en una situación ambiental no tan favorable que puede llevar a una mayor removilización de las reservas del tallo y, sumado a eso, el cultivo va a estar mucho más tiempo en el campo hasta que baje la humedad y se lo coseche, entonces es importante generar una buena estructura de caña, por esa razón, podríamos pensar en bajar un poco la densidad para generar una caña que pueda mantener esa planta en pie más tiempo», explicó la ingeniera.
Nutrición
Esta campaña, la fertilización será fundamental para aprovechar la oferta de agua y transformarla en alta producción. Deberá basarse en el diagnóstico a través del análisis de suelo, estimaciones de rinde alcanzable y disponibilidad de nutrientes. «Hoy, las deficiencias nutricionales son las que explican en mayor medida las brechas entre los rendimientos alcanzables y los reales. En maíz, el principal nutriente a definir es nitrógeno y la principal decisión a tomar es el correcto ajuste de la dosis, que va a estar en función del rendimiento alcanzable asociado a la calidad de los ambientes. Es clave definir las dosis en base a modelos de ajuste calibrados zonalmente», dijo Pagnan.
Una vez definida la dosis, toma importancia la forma de aplicación, el momento y la fuente para maximizar la eficiencia de uso del nutriente aplicado. «En Córdoba y en maíces tardíos, la fuente principal de pérdida de de nitrógeno es la volatilización. Es que la principal fuente utilizada es urea y en aplicaciones al voleo, con altas temperaturas, sin protectores y con escasez de lluvias posteriores hay pérdidas por esa vía», contó. Para minimizarlas y hacerlas prácticamente nulas, se debe incorporar la urea.
En tanto, las pérdidas por lixiviación o desnitrificación, son procesos de pérdida de menor magnitud asociados a agua en exceso, que se observan en ambientes de suelos arenosos, con excesivos drenajes y bajas capacidades de retención de agua. Ahí es importante tratar de sincronizar las aplicaciones de nitrógeno en base a la demanda del cultivo, entrar en el cultivo de maíz tardío ya en estadios avanzados, V4 a V6), «luego de eso, la incorporación se ve limitada, entonces, ahí tenemos que tratar de jugar con otras herramientas, como la fuente, utilizar fuentes líquidas, nitrato de amonio calcáreo, por ejemplo, o utilizar urea con protector, donde tenemos ya unos 15 días de protección o incorporar una fracción a la siembra y una fracción en V6, V8», detalló Pagnan. Por su parte, para la desnitrificación asociada a ambientes deprimidos, con anoxia, de textura más gruesas, se debe sincronizar la fertilización pensando en fuentes de liberación lenta.
«Estamos en una primavera relativamente fresca, los niveles de disponibilidad de nitrógeno en maíz temprano continúan siendo bajos, no hay condiciones para mejorar la mineralización por las bajas temperaturas. Mejora la humedad por un lado, pero se requiere, mayor temperatura, algo esperable para los maíces tardíos», señaló Melchiori.
Las alternativas de hacer correcciones o refertilizaciones en estadíos más avanzados, «son técnicas que hoy están más disponibles porque hay equipamiento, maquinaria autopropulsada que permite entrar más tarde, también están las herramientas de los drones que, en una escala menor, se pueden recurrir a esas instancias aún en estadios avanzados», agregó.
Asimismo, será necesario ajustar la fertilización de fósforo, azufre y zinc, hoy deficientes en muchos ambientes.
Chicharrita
Un tema sobre el que alertó Zerboni es la problemática de insectos. Si bien la población de Dalbulus maidis -la chicharrita del maíz transmisora de la grave enfermedad del achaparramiento cultivo- ha disminuido, el directivo advirtió que habrá que prestar mucha atención a su evolución para ver qué pasa en las siembras más retrasadas de maíz tardío. Por su parte, Galicia instó a estar atentos a la Red de Monitoreo de Dalbulus maidis y, frente a la presencia del insecto, continuar monitoreando cuidadosamente los lotes.
Federico Zerboni, presidente de Maizar.
Entre las medidas preventivas se destacan el control del maíz guacho y de los hospedantes que permitan la supervivencia del vector, el seguimiento de las poblaciones y la elección de fechas de siembra que reduzcan, cuando sea posible, la coincidencia entre los estadios más susceptibles del cultivo y los períodos de mayor riesgo sanitario.
Cogollero
En cuanto al gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), los antecedentes recientes de ataques incluso en materiales con tecnología Bt muestran que la protección genética no debe considerarse infalible. En octubre de 2025, especialistas del INTA Reconquista alertaron sobre daños importantes en lotes del norte santafesino y remarcaron la necesidad de monitorear tanto los híbridos convencionales como los que incorporan eventos de resistencia a insectos. «Los ataques de cogollero están siendo más importantes que lo normal en la región norte en maíces de primera y es esperable que se trasladen a los de segunda, también», advirtió Melchiori.
En la zona de influencia del INTA Pergamino no se observan niveles de daño muy altos en materiales con tecnología Bt. De todas maneras, Galizia consideró necesario mantener el monitoreo por si acaso se produjera una amplificación del quiebre de la resistencia a la plaga.
Para el presidente de Maizar, este es un tema preocupante, tanto en ataques a la siembra como en las plantas en estadíos de desarrollo avanzados. «Está haciendo mucho daño en los cultivos implantados y también hace daño en la espiga«, advirtió.
De acuerdo con el directivo la problemática es relevante: «Los eventos de biotecnología que tenemos ya no causan efecto porque el ambiente los quebró, ya no generan más control de estos insectos«, explicó. Y señaló que existe un atraso muy importante en la incorporación de los nuevos eventos disponibles. La razón para ese retraso, indicó, es externa: «El mercado no saca esos nuevos materiales, las empresas no los incorporan porque no están aprobados en China. El evento lleva más de cinco años de estudio allá, este es un tema clave para toda la cadena de maíz hoy; la sincronía de aprobación de eventos en los países productores y exportadores», manifestó.
Según Zerboni «es muy importante la producción que se perderá esta campaña y a futuro» por no tener híbridos con las nuevas proteínas que controlan en forma directa a los insectos. «Por la falta de sincronía, estamos perdiendo mucha productividad, calidad de grano y volumen, por no tener esta protección», detalló el directivo.
Para esta campaña, el manejo debería incluir: revisar periódicamente el cogollo y las hojas para detectar daños iniciales y larvas vivas; respetar las recomendaciones específicas para cada tecnología Bt y sembrar el refugio estructurado correspondiente; evitar aplicaciones preventivas sin diagnóstico y decidir las intervenciones a partir de los umbrales y las recomendaciones técnicas aplicables a cada situación, verificar la eficacia de los tratamientos y consultar ante daños que no se correspondan con el comportamiento esperado del híbrido.
Malezas
El manejo de malezas será particularmente sensible a las condiciones de transitabilidad y a la oportunidad de las aplicaciones. Las lluvias pueden favorecer nuevas emergencias, modificar la eficacia de los herbicidas residuales y dificultar el ingreso de las pulverizadoras.
En los planteos de maíz tardío, el barbecho y el control previo a la siembra son fundamentales para que el cultivo emerja con una ventaja competitiva. Una demora en la implantación puede prolongar el tiempo durante el cual el lote queda expuesto a nuevas camadas de malezas. Por eso, será necesario ajustar los programas de control a las especies presentes, su tamaño, la historia del lote y las condiciones del suelo.
En lotes con antecedentes de resistencia, el manejo debe combinar herramientas y modos de acción efectivos, evitando repetir sistemáticamente la misma estrategia. También habrá que considerar que los períodos prolongados de humedad pueden reducir las ventanas disponibles para pulverizar y aumentar la probabilidad de que las malezas superen el tamaño recomendado para el tratamiento.
Rentabilidad
Respecto de los márgenes del cultivo, Zerboni señaló que mejoraron. «Hace dos meses estábamos con márgenes negativos, y hoy ya en muchas zonas del país da márgenes positivos por la mejora en el precio. Además, la expectativa de una buena cosecha, lleva a que el productor pueda usar más tecnología y eso es muy positivo», destacó.
«En lo económico, el escenario es más favorable que en la campaña previa«, subrayó Celina Pensa de la BdeC. El maíz a cosecha (abril 2027) promedia US$ 201 por tonelada en octubre, un 15 % por encima del ciclo anterior, aunque en línea con el promedio de las últimas cinco campañas. «La relación insumo-producto mejora para la urea, la semilla y la atrazina, pero se deteriora para el gasoil (+49 %)», precisó. Con estas condiciones, sostuvo, «la probabilidad de recuperar costos en campo arrendado supera el 50 % en la mayor parte del centro y sur del área agrícola, y el 75 % en la región núcleo y buena parte de Buenos Aires». En el NOA y el NEA, en cambio, se mantiene por debajo de ese umbral, lo que refuerza la retracción del cereal en esas regiones.
Celina Pensa, analista de cultivo de maíz de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
En esta campaña. la estrategia más consistente será combinar información climática actualizada, monitoreo de plagas y enfermedades, selección de híbridos adaptados y manejo agronómico por ambientes. En un ciclo que puede ofrecer tanto oportunidades como riesgos, el foco será proteger el potencial de rendimiento y convertir la disponibilidad de agua en producción rentable.
